Generalizar y estereotipar no es lo mismo.
Anónimo
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Generalizar y estereotipar no es lo mismo.
Anónimo
“Estereotipar, ao mesmo tempo que é necessário, é desgastante ao ser, reprime toda a grandeza do humano, do amigo, do inimigo, do amor, do ódio, da coisa, da incógnita.”
Yo categorizo, tu categorizas...
Afirma una amiga de forma calculada: "No hablo mucho contigo porque tú luces como un tipo muy serio". Traducción: "Qué aburrido luces y que dificil es tener que hablar contigo".
En otra ocasión, me encuentro un amigo y me dice: "Esta noche voy al cine, no te invito porque luces como alguien que no le gustan las películas nacionales". Traducción: "Carajo, me encontré este tipo tan complicado, ahora que le digo para no tener que invitarlo y soportarlo, uhmm ya sé..."
Una de los aspectos que más me llama la atención de los seres humanos es esa necesidad casi compulsiva de categorizar ya sea por conveniencia o por supervivencia. Si vamos a la definición de diccionario, categorizar es un proceso en el cual tu incluyes ciertos elementos en uno grupo especifico. Te recuerda un poco cuando te enseñaban teoría de conjuntos en matemáticas de primaria.
He pensado que es algo que funciona de forma natural y positivamente para tus labores mundanas, sin embargo creo que con los seres humanos, la categorización no solo falla miserablemente sino además congela en el tiempo las personalidades y les asigna roles incompletos y muchas veces equivocados que generan ruido en las relaciones personales.
Y es mí obligación incluirme. Yo categorizo todo el tiempo, siempre con el debido conflicto interno. Es como tener tus ángeles y demonios en asamblea permanente decidiendo que debes hacer o pensar de alguien. Me pasa todo el tiempo y me seguirá pasando, lo único interesante es que soy conciente de ello y trato de hacer un balance cuando el cerebro me lo recuerda. Me la paso analizando que debí hacer y que debieron decirme.
Debí haber sido psicólogo. Podría haber hecho millones en parte, gracias a la pobreza mental de los seres humanos. Anyway.
Si voy a una tienda a comprarme una camisa, si la persona que me muestra los diseños no es amable según mi propio estándar de amabilidad, pues me precipito a descalificar esa persona y claro, también a esa tienda a la cual ya de hecho no voy a volver nunca porque según mi categorización: "En esa tienda no me supieron atender bien".
Puede que sea cierto o puede ser que nó. Puede que hayas tenido un día espantoso en la oficina y tengas tu intolerancia a flor de piel. O puede ser que no hayas reconocido que te has convertido en un neurótico que no le da la oportunidad a la vida de exponer sus propios argumentos y que finalmente cualquier cosa que suceda, tú siempre vas a validar tus propias razones y ponerlas por encima de los demás.
Sigo con mi ejercicio de Mea culpa.
Me recuerda además que siempre que he ido a una entrevista de trabajo y me preguntan: "Es usted una persona que sabe trabajar en grupo?". Yo respondo. "No, porque no conozco al grupo, señor." Se podrán imaginar que ese tipo de respuesta me ha privado de algunas oportunidades laborales.
En los seres humanos, categorizar podría ser la semilla que germina en otro verbo con una connotación mas fuerte: estereotipar, que es una de esas acciones invisibles que nos llevan a fijar posiciones, sentimientos y reacciones establecidas frente a lo que nosotros consideramos como un patrón de conducta.
Lo injusto y maléfico de estereotipar es que muchas veces lo realizas con restricciones de conciencia, tiempo y lugar, lo que trunca y anula la posibilidad de una interacción mas sincera con otra persona. O no les ha pasado que aunque tu veas que alguien tiene el potencial de convertirse en tu amigo, no puedes abordarlo porque simplemente la situación no lo permite? Y así se queda. Nunca florece. Ninguno de los dos dio el siguiente paso. Nadie se arriesgó a exponerse. Nadie se arriesgó a ser más humano.
Y sucede lo mismo cuando ya existe un lazo de amistad, los amigos, no todos, pero si casi todos en mi caso, con el tiempo se vuelven aburridos y monótonos porque creen esperar lo mismo de tí. Creen conocerte y tu crees conocerlos. Ni siquiera intentan retar tu comportamiento porque ya creen saber el resultado de sus preguntas. Ya creen tener en sus manos todo el conocimiento que le permite mantener controlada su relación contigo.
Nada mas deprimente.
No existe para mí, algo mas errado, que creer conocer a otra persona y creer que siempre va a reaccionar de la misma forma y creer que va gustarle la misma comida, y estar convencido que va a hacerte las mismas sonrisas de los mismos chistes que te ha venido contando en los últimos 10 años y que tu sonríes más por un reflejo físico que por honestidad.
Las relaciones interpersonales, cualquiera de ellas, comienzan a deteriorase y a irse cuesta abajo cuando los estereotipos y las categorías irrumpen en el medio, convirtiendo el que era un mar de sentimientos reales y sensaciones honestas en un desierto de aburrimiento y de predisposiciones que carcomen tus emociones.
Porque no pensar en retar las personalidades alimentando sus pasiones y apoyando sus cambios y evoluciones?
Sin importar que sea algo utópico, porque lo es un poco en realidad y en medio de una sociedad de tantas apariencias, hemos olvidado como siendo un poco más vulnerables, menos acartonados, podemos ser mas divertidos con los demás y mas honestos con nosotros mismos.
//Javier Jones