Cuál es la función: Nulú Bonsai. Responde Sebastián Goyeneche
1) ¿Cuál es la función de los libros?
Primero que nada, aclaro: intentaré contestar las preguntas como editor, lector y también como escritor de poesía. La función de los libros es difundir formas de ver el mundo, ideas, sensaciones e información importante: llamémosle “contenido”. Principalmente creo que un libro debe publicarse cuando trae adentro algo que se supone desconocido o todavía sin asimilar del todo por la humanidad que vive en ese momento. Algunos libros intentan ser rupturistas trayendo ideas o formas de mundo ilógicas, irracionales o inesperadas. Pero muchas veces lo inesperado no es lo nuevo, puesto que lo verdaderamente nuevo es algo que se está esperando. Un libro no es un invento, es un formato ya inventado, un dispositivo poderoso que puede acarrear inventos nuevos o instrucciones para inventar aquello que falta. La función del libro es acercar lo nuevo, para alejar de nuevo la búsqueda de lo nuevo siguiente.
2. ¿Cuál es la función de un poema en particular?
La función de un poema en particular y de todos los poemas es que después de leerlo seas otra persona.
3. ¿Cuál es la función del sentido común y cuál la función de las batallas en contra del sentido común?
La función del sentido común podríamos sintetizarla en reforzar el espíritu gregario de la sociedad en la que vivimos. Reforzar las uniones sociales que posibilitan nuestras relaciones. La función de las batallas en contra del sentido común es mostrar o atacar los puntos flojos de estas relaciones que fueron solidificándose. Porque en la individualidad de cada actor social, de cada persona, confluyen muchos sentidos comunes y un sentido común propio: de ese promedio surgen infinitos sentidos comunes. Es decir, el sentido común global no existe, depende del recorte que hagamos. La función de la batalla contra el sentido común sería primero poder imaginar un sentido común global y, luego, atacarlo globalmente en busca de su perfeccionamiento continuo hacia una sociedad más justa. Un poema, bien escrito, el mejor poema posible es aquel que logra afectar el sentido común de todas las personas.
4. ¿Cuál es la función de lo diferente y en qué se diferencia lo diferente de lo normal?
La función de lo diferente no es ninguna. Lo diferente se discrimina, justamente, cuando no se le encuentra una función clara. Caso por antonomasia: lo transexual. La función de lo diferente es poner en cuestionamiento las funciones (el funcionamiento) de lo normal. Y luego podemos dividir entre lo diferente que quiere ser normalizado (desde adentro, desde sí mismo, que podemos llamar “lo novedoso”) y lo diferente que no le interesa ser normalizado (desde afuera, que podemos llamar “lo revolucionario”). Caso emblemático: la legalización de la marihuana. Yo creo que la legalización de algo que se mantuvo fuera de la ley por siglos es contraproducente. Legalización significa mercantilización en el estado de cosas actual. La legalización sería algo novedoso, que luego iría normalizándose y automatizándose, que se sumaría al status quo como un producto más. La despenalización, en cambio, es una normalización revolucionaria, que cambia el estado de cosas actual: en primera medida, dejar de arrasar con los derechos de los consumidores que no trafican lo que consumen.
Como toda norma estética, legislativa o lingüística, lo diferente y lo normal van mutando a lo largo del tiempo, estableciéndose de acuerdo a procesos que no podemos controlar como individuos pero si fomentar o disuadir, en nuestra práctica cotidiana. ¿Defender, difundir y fomentar lo diferente es normalizarlo, o apuntalarlo como diferente? Se trata de contenidos y de cómo se comunican al mundo.
5. ¿Cuál es la función de la industria editorial?
La función de cualquier industria es producir en cantidad cierto producto. Ahora bien, no existen productos más útiles que otros, porque lo importante es qué hace cada uno con ese producto. En toda industria hay material bueno y malo, en el sentido de cómo están hechos. O industrias como la tabacalera o la armamentística que no importa cómo hagan su producto puesto que ya están mal desde el inicio, porque nacen de una necesidad o una ideología de mierda. Una definición de arte es “el oficio de hacer bien una cosa”. Lo interesante de la industria editorial es cuando se cruza con el arte editorial. Un libro encuadernado a mano, por ejemplo, o un libro diseñado a partir de estéticas que van de la mano de una ideología del progreso, de la expansión, del crecimiento personal, de la revolución de la conciencia, cuyos contenidos también abrevan en el mismo lago, hace de una industria por definición materialista un lugar mejor. Y una industria bien dirigida con buenos productos puede ayudar al crecimiento de una persona y, por lo tanto, de la humanidad.