Una chica como vos
Por Antonela Ferrari Milano
Malen Denis parece conocer los elementos que componen la ecuación perfecta de su lógica del hit. Aunque ella un poco reniega de eso, o de sus consecuencias, ella y su poesía son como esa canción que suena en todos lados, que todos conocemos pero que nadie sabe cuando se aprendió la letra. Esa melodía que no podes parar de tararear de lo pegadiza. Dicen quienes se dedican a estudiar esas fórmulas del éxito que lo que hace a un hit es que posee la temperatura generacional perfecta, tiene el tono del clima del momento.
Por supuesto que google, el desgano, el odio, las pantallas, la apatía, los no lugares, el no movimiento no son elementos nuevos en la poesía, la Alt lit flamea hace tiempo esa bandera generacional que tiene en Tao Lin a su principal escolta. Muy sintéticamente la Alt lit es un movimiento poético norteamericano contemporáneo que se caracteriza por ser una poesía del yo cargada de fobias, pastillas, referencias a internet, notificaciones de facebook, emoticones, comida procesada, miedo, ausencias y violencia contenida.
Malen vendría a ser algo así como la embajadora de la Alt lit en Argentina. Ya desde el título de su libro, “Buscar drogas en wikipedia” hay ahí un guiñito de ojos, un encolumnamiento con esa poética. Ella sin embargo no busca ser una traducción de google de un poema de Megan Boyle. En su poesía hay todo un universo y en el centro está ella en su cuarto paseando por Buenos Aires desde google earth.
Su libro bien puede leerse como una búsqueda por encontrar el propio camino del crecimiento. La poesía siendo parte de un proceso de autoconstrucción que cual jenga de maderas se va desapilando para volverse a apilar y así construir una torre alta, alta e imperfecta hasta el éxito, el gran objetivo.
Entre los poemas que componen su libro hay muchas preguntas sin respuestas. Son palabras y son la planta seca en la maceta olvidada en el balcón que se quiebra por la seca. Dentro de esos huequitos está lleno de instantes de autoconocimiento, que a veces cuando el vacío duele son regados con el odio, la indiferencia, la angustia y el amor hacia lo que no está, lo platónico.
La vida y la muerte y su suave equilibrio, la mano sobre el teclado escribiendo según ese ritmo. Hay en Buscar drogas… una escritura de la redención que se redime de su egoísmo, su maldad, su tristeza. Una chica en el medio de la tragedia de la especie humana metida dentro de ella separada por un cuerpo del cuerpo más próximo. Un cuerpo que es de carne pero no, puede ser un mail, un bit o una melodía. Una forma de vida oculta detrás de paredes de vidrio escribiendo para salvarse de su propia soledad.
Si bien en el libro hay muchas referencias a otros lugares hasta en la boca de ciudadanos de países lejanos Malen vuelve a Buenos Aires. Dibuja con sus poemas un mapa de intenciones de fuga, los accesos y las salidas a otros mundos. Anhela lo lejano. Recurre a imágenes de lugares guardados en su memoria. Pasadizos secretos a otros tiempos, nostálgicos mundos de ficción compartidos por una generación. Lugares comunes en los que nos encontramos todos como esa puerta del shopping cualquiera o el pogo de un recital de El mató.
Soy como la mayoría, quiero ser grande y después me arrepiento, dice. Es sincera, habla de su dolor y sus vergüenzas. Se odia pero se la cree. Es insegura hasta la megalomanía. Puede viajar a cualquier lado pero siempre está acá. En la ciudad, en su departamento, en su cuarto, sentada frente a su computadora, con el teclado y la pantalla como aliados, juntos en el medio del desastre.











