Las deficiencias de la ciencia
En colaboración con Nikola Tesla y Giordano Bruno
La ciencia es una herramienta humana para explorar la realidad (la naturaleza) y comprenderla. Como tal, es posible que tenga algunas deficiencias que le impidan llegar a todas partes en un momento dado.
Esto se entiende. Lo que resulta paradójico, a veces, es que existan personas que vean a la ciencia como un dios: infalible, omnisciente, omnipotente... etc. No. La ciencia no es, ni puede ser de tal manera en tanto siga siendo ciencia. Lamentablemente muchos se quedan con la idea de que el instrumento es el objetivo y olvidan que el fin verdadero se encuentra en la naturaleza.
Si el instrumento que utilizas para hacer cálculos matemáticos es una calculadora básica, está bien mientras no te enfrentes con integrales o ecuaciones diferenciales. Cuando se dé el caso, habrá que desechar ese aparato o mejorarlo hasta obtener una calculadora científica, o una computadora o lo que sea que se adecue a las características del problema a resolver.
Cuando aparezca un problema aparentemente insoluble (o peor, cuando ni siquiera nos demos cuenta del problema o enigma) hay que indagar lo suficiente para verificar que nuestros instrumentos son capaces de resolverlo. De lo contrario, habrá que crear los medios para enfrentar el problema y no simplemente desecharlo por entrar en conflicto con lo «establecido». Aun la misma lógica es susceptible de ser cuestionada cuando existe evidencia de que hay una desviación de la norma.
Se vale ser pragmático y es aceptable no estudiar (hablando de individuos o un grupo de ellos) TODO por ser humanamente imposible. Pero, por alguna razón, hay suficiente número de personas con la capacidad de especializarse en algún campo definido o indefinido de la ciencia para hacerse cargo de lo que intrigue a la humanidad. Es absurdo cuando alguien se pone a desacreditar el trabajo científico (hecho de buena fe) de alguien más sólo por estar en los márgenes de su propio campo o de la ciencia establecida.
El defecto más grande de la ciencia es que está a las órdenes de unos seres tan racionales como emocionales, tanto que tal antítesis provoca errores. Sin embargo, la virtud más grande (creo yo) que posee la ciencia es que nace del deseo humano (emocional y racional) de conocer la verdad. Y, como ya se dijo curiosamente en un libro «acientífico», la verdad hace libres a quienes la buscan.









