¿Qué significa ser una hija de Dios para mí?
He estado pensando en esta pregunta desde el 22/mar, pegué post-it por la casa con la misma. Aún no sé cómo transmitirlo y se me hacen más complejos los sentimientos y pensamientos, daré lo mejor de mí para expresarlos.
Para mí ser una hija de Dios va más allá de lo que nuestra mente pueda reconocer con ojos humanos y sentimientos furtivos. Esforzarme por conocer a Dios es el primer paso para conocerme como Su hija, es reconocer en mí una naturaleza divina que antes no veía y que proviene de lo divino.
¿Vieron cuando vemos gestos en nuestros padres y nos decimos: con razón yo hago ese gesto? Lo mismo pasa cuando reconocemos los gestos de Dios.
Antes que todo debemos preguntarle si existe, parece loca la idea. Me pasó a mis 12/13 años que tuve esa duda y dije: bueno, que mejor que preguntarle a Él si existe; y me reía porque pensaba: que tonta idea preguntarle a Dios si Él existe... pero de quién más podría tener una respuesta certera sino de Él. A lo que me arrodillé con verdadera intención y esta fue mi oración: “Padre Celestial, sé que va a parecer medio loco pero quisiera saber si Tú existes...” Ni bien lo dije, sentí en mi corazón que se me confirmaba y que yo no estaba hablando sola, que estaba hablando con Él. Estuve un minuto o más permitiéndome sentir y vivir ese momento. Luego continué: “Gracias Padre por hacérmelo saber. En el nombre de Jesucristo. Amén”.
Desde ese día he sabido que Él existe y no puedo negarlo.
Por lo tanto, consecuentemente me llegó el testimonio de que yo soy Su hija. Lo que me alegra continuamente y me da la seguridad de que puedo llegar a ser como Él es, a medida que ejercite los dones que me ha dado. Que para saber más de mí debo conocerlo mejor.
Ser Su hija significa ser feliz, tener fe, tener esperanza, sobrellevar con longanimidad y paciencia las pruebas de esta vida, tener fuerzas y ánimo constantemente, servir a los demás con desinterés, progresar, saber que en el momento más oscuro Él estará para proporcionarnos la luz, amar, hacer Su voluntad.
Me falta mucho por aprender de mí como hija de Dios. ¿Cuánto te falta a ti? Te invito a que ores al Padre con un corazón sincero, con verdadera intención y teniendo fe en Cristo de que recibirás la verdad*. Prometo que recibirás esa respuesta.
*Moroni 10:4, Santiago 1:5-6












