¿Cuál es el Elifaz que tienes en tu vida?
Hola, hola, deseaba tener todo perfectamente organizado para escribirles y no resultó. Mientras me demoré pensando, se pasaron los días, las semanas y dos meses.
Hoy ya no pude aguantar las ganas de compartir una hermosa experiencia que tuve recientemente.
¡Bienvenidos a la fogata, toma tu asiento y feel peiskos!
Para empezar quiero contar que he en este tiempo he pasado por pruebas personales que me han llevado de nuevo a un estado de desánimo, ansiedad, angustia y decepción, entre otros sentimientos no agradables. Intenté no tocar fondo mientras me permitía hacerlo. Por suerte, pude participar en un curso de fe, seguir mi terapia y contar con el apoyo de mis seres queridos.
Esta semana me propuse retomar la lectura de El Libro de Mormón, leerlo y orar son las últimas cosas que hago antes de dormir para poder sentir paz, y al levantarme acordarme de levantarme en el Señor. Testifico que he sentido el consuelo y amor de Dios a través del Espiritu Santo, que me ha dado las fuerzas para levantarme.
Ayer luego de leer y orar, demoré en poder dormirme porque mi mente no paraba, intenté calmarla con una meditación body scan para dormir y traerme al presente; pero ya saben como es la mente cuando se suelta. Entre que me decidía si estar en el celular o seguir pensando o ponerme a estudiar/trabajar a las 2am; vino a mí la idea de leer la Biblia. Me dije: “¿Qué tal si intento eso de abrir la Biblia al azar y leer un versículo?”. Tomé la misma y se me ocurrió una idea distinta: “¿Y si mejor empiezo a leer el libro de Salmos, por ahí uno me llega al corazón?”. Empecé a buscar el comienzo del libro y otra idea se me vino a la mente: “¡JOB! Voy a leer Job porque él pasó por muchas cosas, peores de las que estoy pasando… a ver cómo salió de todo porque no me acuerdo. Capaz ahí encuentre una solución”. En fin, sí empecé a leer Job desde el capítulo 1.
Les voy a dar una repasadita por la historia: Job era una persona justa y muy bendecida en todos los aspectos (material, física, espiritual y familiarmente), además era un hombre fiel al Señor. Resulta que un día el Señor hablando con Santanás le comentó sobre Job y cómo éste era fiel, Satanás le dijo que era fiel porque tenía todo pero que si se le quitaban las bendiciones iba a negarlo enseguida. Entonces, el Señor permitió que Satanás lo probara en lo material pero que no lo hiriera. Sucede que Job pierde TODO lo que tenía en su hacienda, que era muchas ovejas, camlellos, bueyes, asnas y criados; también pierde a toda su familia, menos su esposa. Y a pesar de todo, no negó a Dios. Volvió a tener el Señor la misma conversación con Satanás, el segundo le dijo que si le tocaba su salud, de seguro Job lo maldeciría. Otra vez el Señor permitió que se le probara a Job por medio de su salud pero sin quitarle la vida. Satanás lo hirió con una sarna maligna en TODO el cuerpo. Viendo esto la esposa le dice a Job: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete”. Job le contesta: “…¿Pues qué? ¿Recibimos de Dios el bien, y el mal no lo recibimos?”. Y no maldijo a Dios.
Acá es donde viene la parte que me tocó el alma: Tres de sus amigos se enteraron de todo lo que le había sucedido de mal a Job y vinieron a estar con él, ellos eran: Elifaz, Bildad y Zofar; cada uno venía de un lugar diferente. Cuando llegaron y vieron cómo estaba Job, se lamentaron y se sentaron con él durante siete días y siete noches, sin hablar “porque veían que su dolor era muy grande”. Pasados los sietes días Job comenzó a expresarse y maldijo el día en el que nació, hasta el punto de decir que desearía haber sido abortado para no tener que padecer todo esto, terminando sus palabras diciendo: “Pues antes que mi pan viene mi suspiro, y mis gemidos corren como agua. Porque el temor que me espantaba me ha sobrevenido, y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, ni tranquilidad ni reposo; más bien cino turbación”. En ese momento me sentí identificada con Job de acuerdo a cómo me he estado sintiendo en estos últimos meses. Fue un “I feel you, bro!”.
Pero, porque Dios nos ama, todos tenemos un Elifaz en nuestra vida.
Luego de escuchar lo que dijo Job, su amigo Elifaz le recordó el hombre justo, sabio, consejero y servicial que era y por el hecho de que le ha venido el mal sobre él se desalienta. También le recuerda que los justos no han sido destruidos, que él ha observado a los malos que han perecido sí por Dios, a pesar de que mucho tienen o hacen, en fin mueren sin sabiduría en Dios. Luego le recuerda que “la aflicción no sale del polvo, ni el sufrimiento de la tierra. Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción”. O sea, que Dios probará nuestra fe durante nuestra vida en la Tierra para que demostremos si deseamos seguirle o no. Continúa entonce Elifaz diciendo que él “ciertamente… buscaría a Dios y le encomendaría mi causa”, y prosigue dando testimonio de lo misericordioso, amoroso, poderoso, justo, salvador y protector que es el Salvador. Y entre tantos recordatorios y testimonios, dice Elifaz: “He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque él lastima, pero el venda; el hiere, pero sus manos curan”.
En ese momento pude sentir un agradecimiento enorme hacia Elifaz y su testimonio poderoso, pude sentir la veracidad. También recordé en los momentos en mi vida en que he sido probada y cómo salí adelante de la mano de Dios. Pensé en los Elifaz que Dios me puso en estos días para recordarme de que soy Su hija y el potencial como tal que tengo, que si dejo mi miedo, ansiedad, etc. en sus manos, solo y únicamente Él me podrá vendar y curar.
Adhiero mi testimonio a Elifaz de que Dios es prueba y corrige con al intención de perfeccionar nuestra fe. De que venda y cura. De que realiza maravillas y milagros. De que nos da el pan de cada día y morada. De que nos da paz, amor, familia y amigos. Si únicamente lo buscamos y le encomendamos nuestras causas. En el nombre de Jesucristo. Amén.
Mi deseo cuando leas esto es que hayas podido sentir el calor de la fogata de forma abrazadora. Y también deseo mucho que puedas sentarte, si es que ya no se te vino a la mente, y pensar en cuál es el Elifaz que tienes en tu vida y le/s agradezca/s.
Les comparto el link para que puedan leer los capítulos 4-5 de Job. Si leen desde el 1, buenísimo. Hasta pronto.