CUERO: Los animales que son ocupados en la industria del cuero son diversos, desde cerdos, vacas hasta corderos son asesinados cada año para prendas y accesorios. Antes de ser asesinados, sus rostros son marcados con fuego o se les instalan crotales en sus orejas a través de una pistola, se les obliga a avanzar con punzones o choques eléctricos y para sacarles la piel, son colgados boca abajo mientras su sangre es derramada desde su cuello desgarrado.
PIEL: Para los animales usados por su pelo o piel, ellos son criados y enjaulados para tal fin – o atrapados en su entorno por medio de trampas –. En el proceso, se les suele quitar la piel cuando aún están vivos y conscientes, existiendo diferentes procesos para ellos que conllevan mucho sufrimiento y dolor.
LANA: Este producto es ampliamente consumido y pocas veces cuestionado, a pesar del abuso existente en este. Antes de su cría, las ovejas producían la lana suficiente para el invierno y la necesaria para pasar el verano, hoy en día se busca que generen la mayor cantidad posible y deseada por el explotador, buscando maneras de hacer mas rentable el negocio. Las ovejas al trasquilarse no deben dejar un solo trozo de pelo en su cuerpo, para ello pueden sufrir cortes en su piel, cuando no producen la lana necesaria para el explotador, son vendidas como cosas o asesinadas para carne.
PLUMAS: Gansos, ansarones, patos y otras aves, son utilizados por sus plumas en almohadas, chaquetas, plumones, cubres, edredones y otros productos. Para ellos tendrán vidas incómodas y perjudiciales, deberán ser desplumados vivos varias veces, generando un sufrimiento espantoso que se repetirá hasta que no generen las suficientes plumas y su carne sea mas valiosa que obtener algunas pocas plumas.
Acabar con el uso de animales como vestimenta, es un tarea que cada uno podemos llevar, primero dejando de lado los productos derivados de otros animales y utilizando materias sintéticas o de origen vegetal, tales como el poliéster, poliuretano, polar, acrílico, cañamo, algodón, etc.