¿Qué significa "la máscara de la cordura", en un grupo operativo de Pichon-Riviére?
La frase "la máscara de la cordura" (originalmente acuñada por el psiquiatra Hervey Cleckley para hablar de la psicopatía, pero popularizada como el esfuerzo por sostener una fachada de normalidad) encaja a la perfección con la teoría de Enrique Pichon-Rivière.
En la psicología social pichoniana, los grupos operativos no buscan que la gente sea "bien portada" o que tape sus conflictos; buscan todo lo contrario: romper las apariencias para construir una salud mental real.
La máscara como "estereotipia" es el gran enemigo del grupo.
Para Pichon-Rivière, uno de los mayores obstáculos en un grupo es la estereotipia: cuando una persona o el grupo entero se rigidiza en un rol o en una conducta para no enfrentar el miedo al cambio.
En la vida cotidiana (e institucional), la sociedad nos exige llevar puesta "la máscara de la cordura": mostrarnos productivos, racionales y sin fisuras. Sin embargo, en el grupo operativo, esa máscara es un mecanismo de defensa que obstaculiza la tarea.
"El grupo operativo no es un espacio para sostener 'la máscara de la cordura' institucional. Al contrario, es el lugar donde esa máscara se agrieta para que aparezca lo emergente, lo genuino, permitiendo que el sujeto pase de una adaptación pasiva (sumisa y estereotipada) a una adaptación activa de la realidad".
El pasaje de la "Cordura Formal" a la "Salud Operativa"
Pichon-Rivière criticaba la noción tradicional de "cordura" de la psiquiatría clásica, que a menudo solo significaba "adaptarse y no molestar". Él prefería hablar de salud de la praxis. Contrasta la "máscara" (la falsa cordura del aislamiento y el individualismo) con la verdadera salud, que solo se logra en el vínculo y la contradicción compartida.
"Frente a una sociedad que premia el aislamiento tapado bajo 'la máscara de la cordura', el dispositivo pichoniano propone una alternativa: la salud no es la ausencia de conflicto ni el orden pulcro de la fachada, sino la capacidad grupal de operar sobre las ansiedades básicas (el miedo a la pérdida y el miedo al ataque) sin necesidad de disfraces".
El rol del Coordinador. El que ayuda a quitarse la máscara.
El coordinador del grupo operativo no está ahí para juzgar quién está "cuerdo", sino para señalar los vectores del cono invertido (pertenencia, pertinencia, cooperación, etc.) y ayudar a que el grupo avance. El momento en que el grupo entra en tensión (la resistencia al cambio) es el momento en que "la máscara" empieza a pesar demasiado y se cae.
"En la dinámica del grupo operativo, el coordinador no valida las certezas cómodas. Su intervención va dirigida a desmontar los implícitos. Cuando la tarea convoca al compromiso, 'la máscara de la cordura' -esa distancia óptima que simula que aquí no pasa nada- se vuelve insostenible, dando paso a la verdadera pre-tarea y, finalmente, al proyecto".
Vivimos en una cultura que nos exige rendimiento y una fachada de normalidad inquebrantable (la máscara de la cordura). ¿Qué pasa cuando entramos a un grupo operativo, el choque entre lo que intentamos aparentar y lo que el grupo "hace emerger"? El grupo operativo trabaja desarmando las conductas estereotipadas (el detrás de la máscara) para transformarlas en aprendizaje y creatividad. La verdadera cordura pichoniana no es una máscara individual, sino una construcción colectiva y dinámica.














