Deportistas crandonianos participaron de formación en China
Tenis de mesa, atletismo y gimnasia artística
Facundo Portos tiene 16 años y practica tenis de mesa desde hace casi cuatro años. Comenzó porque su padre, quien toda la vida ha realizado deportes de paleta, encontró un club de tenis de mesa. Empezaron a entrenar juntos; Facundo ya lo hacía esporádicamente en su casa y en ese club encontró su potencial.
La práctica se transformó en algo sistemático y riguroso, y después comenzaron a surgir los campeonatos. Facundo es muy humilde y dice que, «en su categoría, en sub 18, le está yendo bien». Tan bien le va, que fue seleccionado por la Federación de Tenis de Mesa para ir a China a especializarse en el marco de un convenio que el gobierno uruguayo firmó con el chino.
Bruno Coronato tiene 19 años, estudia Dirección y Administración de Empresas (Universidad de Montevideo) y practica atletismo. Comenzó a entrenar formalmente y a participar de competencias en 2015, con 16 años. Antes jugaba al fútbol y practicaba atletismo. Lo hacía incentivado por sus padres porque explica que cuando estaba en Jardinera, la maestra —Rosario— le comentó a sus padres que era muy rápido y «así arranqué de alguna manera», agrega.
La especialidad de Bruno es la velocidad (100 y 200 metros) y es tan disciplinado en el entrenamiento y en las áreas afines ―la alimentación, por ejemplo― que por sus resultados y gran compromiso fue seleccionado para entrenar en China a comienzos de 2018.
Matías Gutiérrez tiene 27 años y es profesor de Educación Física, egresado del Instituto Universitario Asociación Cristiana de Jóvenes (IUACJ). En el liceo practicaba gimnasia artística como actividad extracurricular y ahora juega al fútbol y se preocupa por su estado físico porque, como acota, «es muy importante para estar bien».
A pesar de ser muy joven, Matías tiene ganada experiencia como entrenador de gimnasia artística. Comenzó en el Centro de Formación Gimnástica de Crandon y ahora se desempeña en el Club Olimpia. Además, realizó una especialización como entrenador en el IUACJ.
Cuestiones en común
Facundo, Bruno y Matías tienen varias cuestiones en común. Además de vidas signadas por el deporte, estudiaron en Crandon. Facundo es alumno, está en segundo año de Bachillerato; Bruno es exalumno (Senior 2016) y Matías, además de ser exalumno (Senior 2008), actualmente integra el plantel de profesores de Educación Física (es docente de Natación en Inicial y en Primaria y técnico del plantel sub 16 de fútbol).
Los tres fueron parte de la delegación uruguaya que viajó a China el 20 de enero pasado para ser parte de un programa de entrenamiento de alto rendimiento. Facundo y Bruno participaron en calidad de atletas y Matías como entrenador. Fueron seleccionados por las diferentes federaciones a través de una convocatoria realizada por la Secretaría Nacional de Deporte en un convenio de cooperación entre Uruguay y China.
Durante tres meses, deportistas y entrenadores de ocho disciplinas (atletismo, judo, natación, gimnasia artística, halterofilia, handball, tenis de mesa y taekwondo) realizaron largas jornadas de práctica y capacitación en diferentes ciudades de China. Facundo y Matías estuvieron en Changshá (provincia de Hunan), una ciudad de siete millones de habitantes. «De China me gustó todo y en especial poder practicar el deporte que hago en el país donde el tenis de mesa es el deporte nacional. China es un país increíble, es enorme, muy difícil de imaginar desde aquí. El gimnasio en el que entrenábamos tenía un nivel excelente. Acá esos lugares no existen... Ese gimnasio tenía todo, el espacio necesario, las mesas, la luz», cuenta Facundo.
Cuando describe la vida en China y las horas de entrenamiento realizadas se le ilumina el rostro. Facundo sonríe y su tono de voz se acelera apenas, porque es muy tímido. Agrega que en esos tres meses cada día aprendió algo nuevo. «Creo que a todos los que viajamos nos sirvió mucho y subimos bastante el nivel».
Matías concuerda en la riqueza de la experiencia. Él ya había estado como deportista en 2016, aunque en esta oportunidad viajó como entrenador del equipo masculino de gimnasia artística (que entrena en el Club Olimpia). «Desde Uruguay planificamos el entrenamiento y fuimos con el objetivo de sortear elementos de dificultad que permitieran un salto de calidad para que los deportistas puedan ubicarse en competencias importantes», explica Matías.
«La primera vez que fui a China fue como hacer un programa exprés en gimnasia masculina y esta segunda vez fue como hacer un máster» dice Matías con elocuencia. «Aprendí muchísimo y todos absorbimos lo que implica el alto rendimiento. Es levantarse, desayunar, entrenar, almorzar, descansar y entrenar de nuevo. Solo teníamos que pensar en el deporte. Todos estábamos para eso». Confiesa que es un apasionado y que le encanta lo que hace, pero no es necesario que lo diga, ya que el entusiasmo de Matías se evidencia en las respuestas y en el disfrute que muestra al contar la experiencia vivida.
Durante la estadía en China, Bruno vivió y entrenó en Yueyang (también en la provincia de Hunan). «Cada tanto, todos nos juntábamos en Changshá y al final del viaje estuvimos en Pekín, visitamos la Muralla y la Ciudad Prohibida. De China me impactó la cultura, sin dudas, porque es extremadamente diferente a la nuestra», explica Bruno. Y con convicción agrega: «En el deporte mejoré un montón, ya que solo estaba para entrenar y me podía concentrar cien por ciento en eso. Además, conocí diferentes métodos de entrenamiento, propios de esa cultura, que también impactaron en mi desempeño deportivo».
Deporte y formación
Para Facundo, Bruno y Matías el deporte es una prioridad. Ya es parte de sus vidas y los tres esperan que lo sea cada día más. Mientras tanto, entrenan y estudian con determinación conjugando entrega, esfuerzo y valentía.
Facundo tiene un campeonato en mayo, el nacional a mitad de año y en noviembre uno en Argentina. «Es difícil congeniar liceo y entrenamiento. Tengo que administrarme bien el tiempo para poder entrenar la mayor cantidad de horas en la semana», explica. Y agrega: «Justo ahora está complicado porque tengo que estudiar mucho por las clases que perdí, pero después pienso entrenar más tiempo, cuando me ponga al día». Bruno comparte entrenamientos y estudios universitarios, lo hace con total responsabilidad y madurez. Para este año tiene un objetivo demandante: competir hasta llegar a su límite de velocidad. Matías, por su parte, seguirá formándose como entrenador en gimnasia artística pues confía en el seleccionado uruguayo, sabe que habrá posibilidades para competir en el exterior y para eso necesita también dar lo mejor de sí.











