Fiorella Iza: «Te tratan como una persona, no como un número; saben tu nombre y conocen tu situación laboral»
Fiorella Iza tiene 25 años y actualmente es estudiante universitaria. Es una chica elocuente, simpática y cándida que llegó al Bachillerato Nocturno Crandon «un poco perdida, porque venía de una experiencia complicada».
En el liceo de Las Piedras cursó de primero a quinto de liceo, pero no pudo pasar a sexto porque debía Matemática, una asignatura que siempre le costó mucho, explica una y otra vez. «Tuve varios intentos, pero no lograba salvarla. Fueron años difíciles, comencé a trabajar y falleció mi abuelo. Después probé en un liceo nocturno, pero tampoco tuve una buena experiencia. Yo salía tarde de trabajar y muchas veces no tenía clases».
Con mucho esfuerzo, Fiorella logró salvar Matemática de cuarto y la de quinto en dos partes, pero decidió no seguir en ese liceo porque la desmotivaba. «Un amigo de mi esposo me comentó de Crandon. Llegué un poco perdida pensando que lo de Crandon era fama. Igualmente consulté los precios. Había cambiado de trabajo, así que me convencí de probar. La entrevista fue con Federico [Viana, coordinador] y yo fui con mi esposo. A los dos nos gustó».
En 2017, Fiorella comenzó a cursar sexto de Derecho en el Bachillerato Nocturno Crandon. «Al principio me chocó un poco porque el plan semestral es más exigente porque es muy rápido. Pero todos te tratan como una persona, no como un número; saben tu nombre y conocen tu situación laboral. Me enamoré de la propuesta. Salvé esas materias y las otras tres en el semestre siguiente. Terminé todo sexto».
No tenías Matemática, pero ¿cómo te llevaste con Contabilidad?
Me encantó. Me costó un poco Balance, pero lo logré. Salvé con diez.
¿Qué sentiste en Crandon?
La comprensión de los docentes y también de los compañeros. Si faltaba un día, siempre alguien me facilitaba la información. Como una pequeña familia, me sentí muy a gusto. Cuando llega el momento del examen no hay sorpresas porque van los temas que se dieron en el curso. Los docentes te dan una guía de preguntas que te sirven para estudiar, además.
Yo pensaba que era muy grande para terminar el liceo y me di cuenta de que no. Tuve compañeros que lo habían dejado hacía mucho tiempo, así que aprendí que nunca es tarde. Sentí mucho respeto, los profesores sabían que llegábamos cansados de trabajar y tenían en cuenta esa situación.
¿Cuál fue la asignatura que más te gustó?
Contabilidad. Y la docente más encantadora fue Luisita Rosas, de Literatura. Si tenías una duda, ella te enviaba información por correo para ayudarte a comprender el tema. Todos los docentes son excelentes, muy dedicados y con muchas ganas de enseñar. Federico, el coordinador, también es muy importante para todos, él siempre está atento.
¿Querés seguir estudiando?
Sí, ahora estoy cursando Trabajo Social, pero no me convence mucho y por eso haré un curso de Organización de Eventos el año próximo en el IMUC [Instituto Metodista Universitario Crandon]. Después me gustaría hacer Magisterio, lo estoy pensando realmente. He trabajado con niños y me entusiasma enseñarles a través del cariño. Eso me gustaría: contener, dejar algo en los demás.
En Crandon, pude seguir soñando. Yo aprendí a soñar en mi infancia. Mi abuelo me llevaba a pasear y desarrollé un espíritu aventurero gracias a él. En las vacaciones íbamos al río y él me decía que podía conocer la playa, y que tenía que estudiar para poder viajar. Él me inculcó esas ganas que son las que me incentivaron a terminar el liceo.
Noviembre 2018












