Lo que es normal en la vida de la castaña.
Iba caminando por la ciudad como si esta realmente le perteneciera, como si no hubiese advertencia entre los ciudadanos acerca de una Walker asesina y caza recompensas. Para ella era un día normal por la noche, sin nada que temer, a cada paso que daba una sonrisa se alumbraba en los labios de manera tierna y al contoneo de cuerpo el cabello se movía mágicamente con un ritmo suave y endulzante.
Tenía hambre, su estómago comenzaba a turbarse y bajando la mirada para toparse contra el mismo hizo una mueca de desagrado, hasta la tristeza oculta en sus ojos se asomó en los cristalinas esmeraldas posadas en sus cuencas. Pasó una mano por su abdomen sin mucho cuidado y sin dejar de caminar, más dejando de prestar atención al camino en realidad.
Pese a ser poderosa y una gran combatiente era más torpe que un chimpancé a la hora de las caminatas, y por esa pequeña distracción terminó por chocar con una dulce muchacha logrando que ambas cayeran al suelo en ese instante. La castaña se apresuró, preocupada, y divisó a la jovencita no mucho mayor que ella.
-- Disculpa ¿te lastimé? -- No tardó en levantarse por su propia cuenta, y extendiendo una mano en dirección a ella le dedicó una sonrisa que competía con la luminosidad de mismísimo sol.