Acunada por el vaivén de las olas, una carta embotellada arriba a la playa bajo el faro de Aberdur...
El viento mece las ramas de los árboles en el Bosque-que-canta, arrancándoles susurros ininteligibles y secretos de tiempos remotos...
Entremezclados con los pasos ajetreados y el frufrú de las ropas, envueltos en olor a dulces recién hechos o a lluvia, retazos de conversaciones rebotan entre las calles adoquinadas de Fairy Oak...
El valle de Verdellano bulle de historias jamás contadas... ¿No sería una lástima que se quedaran en el tintero?
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