CULATERO
Fernando Veglia
Un sol blanco emergía de un horizonte brumoso, atravesando delgadas nubes grises. El viento arrojaba finas andanadas de llovizna, silbando una melodía aterradora. La carretera, como un hilo oscuro, dividía el árido paisaje perdiéndose hacia el sur. Hacía dos horas que el camión había abandonado la estación de servicio. Transportaba varias toneladas de láminas de aluminio…
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