¿De qué me sirve tu luna?, si en ella me acercas a estrellas fugaces que se burlan de mí. ¡Malvadas y etéreas criaturas!, gozan de los deseos que no se cumplen y de aquellas aventuras, de las que no se sabe más que uno que otro corazón roto.
Juegan con mi cabeza gritando: ¡Pide un deseo, pero que no sea ella!.- Supongo que esta en sus entrañas ser malvadas, o simplemente me quieren mantener en el planeta Tierra, consciente de que tarde o temprano me volveré una de ellas. Tan pasajera y tan idolatrada, mujer malvada, devoradora de esperanzas.
Doro. & Firma A.













