En esos días melancólicos de pensamientos desenfrenados y de músculos entumecidos, me siento a pensar que quisiera ser tan libre como una nube, sin preocupación alguna, solo dejándome llevar por esas cálidas (o no tanto) corrientes de aire de altura, mientras suena sunflower de fondo. ¿Es mucho pedir? Y aunque sé que la respuesta es si, no puedo evitar sentarme bajo las ramas de un árbol mientras los colores se funden en la oscuridad y las nubes viajeras desaparecen en el horizonte.
















