El inicio de ese año en Walden pinta mejor que el anterior, si bien introducir bebidas dentro de su equipaje ayudó para hacer propio el territorio, los distintos rostros que lo acompañan son un punto positivo de alta relevancia; empezando por sus tres compañeras de cabaña que son agradables a la vista pero también al trato, no obstante no puede olvidarse de los intengrantes del equipo rojo con quienes en su mayoría parece existir química. Se siente desenvuelto. Hace y deshace a su conveniencia. Y sonríe. Si se olvida del brandy que rato atrás consumió, puede continuar pensando que la felicidad en su comportamiento es genuino. Uno a uno el resto de los campistas con quienes mantuvo conversación se pusieron de pie por la necesidad de algo más o por una simple distracción, provocando que el círculo perdiera su forma. El oliva de su mirada se concentra en el paisaje, se pregunta a cuántos grados desciende la temperatura en ese bosque cuando llega el invierno, y suspira profundamente. Habría creído que estaba solo de no ser por el roce de la de hebras castañas sobre su hombro. Es incapaz de saber en qué momento su anatomía se situó a un costado, durante la plática y la ingesta de alcohol se llegó a perder un poco del transcurso del tiempo. Pero el acto a Will no parece molestarle, reposa su cabeza contra la femenina.