@fricndsout
El centelleo de sus orbes, atacadas por las luces aleatorias, le obligó a parpadear por un segundo y dejar de enfocar a la pareja atrapada en la pista. Era masoquista, era la mejor forma de definirse por permitir que sus ojos persiguiesen sin un hilo de clemencia la figura menuda y de sonrisa estrellada. La silueta de una fémina trató de embaucarlo, le tomó de la muñeca y se puso de puntillas para comentarle grandes planes que guardaba en un espacio oculto y ensombrecido, mas Hans no prestaba atención. Y no porque la música estuviera estrepitosamente alta y no pudiera interceptar su mensaje, sino porque en su cabeza no existía recoveco libre para almacenar otra cosa que no fueran los cambios bruscos de la pelirroja en su faz. Cuando percibió su figura huir en aspavientos, retiró lo más delicadamente que pudo a la extraña de su cercanía y se fundió entre mar de gente, con el único propósito de verificar lo ocurrido. Tras sobrevivir a puñetazos y patadas en vaivenes melódicos, la encontró en una perfecta esquina libre de gente pero llena de vidrios “¿Qué fue?” era absurdo preguntarle qué putada cometió el ajeno pero necesitaba que girase el rostro y le dedicase unas mínimas palabras.












