Hoy se dio a conocer que Rodrigo Avilés salió del riesgo vital y podría quedar sólo con secuales menores, sin duda, me resulta una gran noticia, dentro de la mierda de historia de la cual hemos sido testigos. Y suena un poco feo decirlo así, pero por qué tenemos que tener miedo hasta de morir por manifestarnos. En chile. En democracia. En el 2015.
El 21 de mayo, además de ser feriado por el combate naval de iquique, se realiza la cuenta pública anual, a partir de esto diversos sectores sociales se organizan para hacer presentes en valparaíso sus demandas.
En este contexto fue que hace poco menos de dos semanas, Rodrigo Avilés, estudiante de la Universidad Católica fue impactado por el guanaco (aka carro lanzaaguas) directamente sobre su cuerpo y a pocos metros de distancia: la fuerza del golpe lo empujó contra el suelo dejándolo en estado de gravedad.
Por estos días el caso ha causado ruido en diferentes aristas de la sociedad: se han organizado marchas, se ha cambiado la versión de carabineros por cada nueva evidencia de su responsabilidad que se hace pública, se dio de baja al carabinero que dirigía el guanaco entonces, ha hablado la presidenta, los ministros, se ha conocido en el extranjero, etc. Sin embargo, y aunque nos encantara decir lo contrario, todos quienes hemos estado en la calle alzando la voz por alguna demanda ciudadana, conocemos la brutalidad en el actuar de la fuerza policial: la historia de Rodrigo, un joven que pasó de estar en la calle reclamando lo que es justo a estar casi al borde de la muerte resultó, triste y simplemente, ser la que pusiera en la palestra el abuso de poder y la falta de humanidad en las instrucciones que recibe carabineros de chile a la hora de reprimir una manifestación (Cuando la instrucción ni siquiera debiese ser reprimirnos).
Rodrigo es como tantos otros una nueva víctima de la represión y violencia desproporcionada en el actuar de carabineros. Este dibujo es (lo manifiesto con toda la humildad del mundo) no sólo un mensaje de fuerza para él y su familia y sus compañeros: es también una declaración de tristeza por lo cagados que estamos como sociedad de no poder vernos en el otro, el pueblo acribillando al pueblo, los pacos vergonzosamente deshumanizados, un cabro muriéndose por querer hacer de chile un lugar más bonito; es la rabia de saber que el alma de la dictadura está presente es sutilezas y ni tanto; es la añoranza de una educación que no sólo sea igualitaria, gratuita y de calidad, sino que también nos prepare para actuar desde el amor y la empatia; es el deseo de que no nos olvidemos, que se haga justicia y el estado plantee cambios que propicien que algo así no vuelva a ocurrir, que no haya otro manuel gutiérrez, otro diego guzmán, otro exequiel borbarán, otro rodrigo avilés, ni mañana ni en cinco años; y es también una invitación a cuestionar el mundo no sólo hacia afuera, reflexionar sobre nuestros propios actos, desde los más significativos a las sutilezas y juzgar de qué lado nos estamos parando. #FUERZARODRIGO #BASTADEREPRESIÓN













