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Valparaíso , Chile 🇨🇱
Ph : Lissilva📸
"Los estudiantes no lo dejarán dormir mientras usted no los deje soñar"
— El derecho de vivir en paz, Victor Jara-Artistas Chilenos.
Desde hace un tiempo me pregunto: " ¿Qué fue lo que hice, para recibir tanto odio y desprecio de ustedes?" Simplemente no lo recuerdo, no lo sé. Diganme. Por qué es complicado, sé que hay personas que me aman, me quieren y me han ayudado en mis momentos más difíciles, pero descubrí que también hay personas a las cuales no les agrado y su desagrado por mi va creciendo cada día más que ya es imposible de ignorar, admito que al principio no me importaba (en cierta parte sigue sin importarme, pero también es tedioso tener que ver los mismos mensajes una y otra vez), y como persona tengo mis limites, sentimientos y todo esto hace que dude, que mi ansiedad vuelva y con ello la depresión y todos eso desordenes que tengo. Así que por favor, solo por favor, paren. Detengan todo su odio hacía mi. Es una nueva época en donde todos debemos amarnos unos a los otros, respetarnos y apoyarnos. No hacernos sentir inútiles.
Amor y buenos deseos para todos ustedes, incluso si les causa asco.
¿Por qué aguantaste?
Y todos hacían las mismas preguntas. "Que porqué lo aguantaba, porque no corrí, porque no intente alejarme, pedir ayuda, hable antes, porqué, porqué..." tantos porqué y tan pocos "cómo", "¿cómo pudo hacerte eso?"," ¿cómo nadie lo paró?", "¿cómo nadie supo?", "¿cómo que está en la calle?" y el que directamente nadie pronunció... "¿Cómo estás?".
Y dentro de tantas preguntas me confundía cada vez más, porque realmente no sabía las respuestas con tanta inseguridad en mi cuerpo.
Pero un día, en el fondo de mi ser, encontré algunas razones que no sabía que estaban ahí, en mi inconciente, escondidas pero bien marcadas, para que con cada paliza las repitiera como un mantra para volver a mi eje.
Aguanté porque si no lo hacía, sabía que sería peor.
Aguanté porque antes de las cachetadas me decía que yo lo provocaba, que le cociné mal, que no lo atendía, que no lo respetaba si me vestía como puta, siempre había una razón por la cuál me lo merecía.
Aguanté porque lo amaba y un día mi mamá me dijo que el amor es paciencia, que hay que cuidarlo aunque cueste.
Aguanté porque creí que nadie me querría como él, porque en sí, todos se habían ido, mi familia y mis amigos dejaron de aparecer y yo estaba sola, solo lo tenía a él, para todo. Mis amigas no le gustaban, decía que eran medias trolas y que si me veían con ellas dirían eso de mí también. De mi familia no decía nada, solo que yo era muy dependiente de ellos, que si queríamos empezar nuestra vida deberíamos mudarnos más lejos, para ser independientes.
Aguanté porque no tenía un peso, me dijo que no trabaje que total el tenía todo para mantenerme. Una vez lo intenté, antes de que empiece a pegarme, pero se puso celoso de un compañero, lo encaró en el piso de mi oficina, casi lo agarra a las piñas, lo pararon mis compañeros y lo echaron del edificio, junto conmigo. Me dijeron que la empresa tiene suficientes problemas para lidiar con mi vida personal dentro del trabajo.
Una compañera de trabajo me ofreció vender unas cosas desde casa, pero no tuve mucha suerte, no me dejó tener redes sociales, decía que si las tenía era para cagarlo, que ahora el instagram se usa para levantar y que las minas están re calienta pija con esas cosas.
Una vez aguanté tener relaciones, no tenía ganas pero me dijo que si no quería estar con él era porque estaba con otro. Lo hicimos, estaba tan cansada que me quedé dormida, al otro día me desperté y me dijo "no me rendiste nada amor, igual no te preocupes que pude terminar y me cuidé". Al mes no me viene y sí, estaba embarazada.
Aguanté muchas palabras porque cuando me gritaba "estúpida, boluda o inútil" frente a los amigos mirando el partido, ellos se reían con él, uno que otro no lo hacía y me miraba medio con lástima pero nunca dijo nada.
Pensé en irme después de tener el bebé, pero seguía sin un peso, pensé que el bebé lo cambiaría pero no. Un día me abrió los puntos de la cesaría porque me dió un empujón durante una discusión, dijo que fue sin querer y cuando vio la sangre me llevó al hospital.
Aguanté por miedo, cuantas veces lo escuché amenazarme con matarme a mí o al bebé, me decía que las cosas que pasan en la pareja no se le cuentan a la gente chimentera y que si lo hacía el me iba a dejar como la peor madre del año.
Un dia me escapé a lo de una amiga unos días, fue hasta su casa muchas veces, una borracho, otras drogado, por suerte la familia de su amiga me defendió y un día cayó bien vestido y con flores. Me dijo que iba a cambiar, que empecemos de nuevo, que sin mí no podia vivir, que extrañaba nuestro hijo y que quería hacer las cosas bien. Mi amiga dijo que lo veía mal, que intente de nuevo, sus papas me dijeron que mejor le de un tiempo y después volviera, a ver si se mantenía sobrio.
El día que volví noté un cambio, duró una semana, el séptimo día discutimos porque se enteró que un pibe me había mandado mensajes mientras no estabamos juntos y me había tirado onda. Enloqueció, me agarró del cuello tan brusco que quedé sin respirar no sé si fueron segundos o minutos porque me desmayé, y cuando caí me di la cabeza contra la mesada de la cocina.
Me desperté en el hospital, fui primicia en las noticias, venían a preguntarme de todo, me mandaron algunas flores, mi familia apareció dijeron que no sabían nada, que desde que nos mudamos a un pueblito más chico perdieron contacto, mis amigos decían que yo me puse muy distante y que los evitaba, mis compañeros de trabajo dijeron que él era un tipo problemático pero que yo tampoco era una santa, mi amiga la que me alojó dijo que el tipo no parecía ser violento y que incluso hizo muy buena letra para que yo volviera con él. Yo solamente quería saber donde estaba mi hijo, me desperté gritando "¿Dónde está Tahiel?" y mi mamá me trató de aliviar diciéndome que estaba con mi papá.
No sé cómo pasó, no sé cómo terminé así, pero creo que hay una razón más fuerte que todas, me aguanté porque de chiquita me enseñaron a aguantar. No te muestres así tan simpática que van a pensar mal, aguantate las ganas, no salgas en short que llamas mucho la atención, aguantate las ganas para cuando tengas un novio que te defienda, ya sabemos que no te gusta limpiar pero vas a tener que aprender porque te va a tocar cuando tengas marido... Aguantate, aguantá, soporta vos las ganas porque los hombre no esperan a ponerla, son así.
Desde aquí, ahora, lo único que estoy aguantando son las ganas de morirme porque tengo que vivir por mi hijo.
Pero ya no aguanto el miedo, los ataques de pánico, los ruidos de la puerta cuando entran a casa, no aguanto, no puedo, ya no me sale.
Cielo Di'Ángelo lo escribe, pero ésta historia es de todas, podemos seguir agregando más razones a la lista, más días negros y en la mayoría de los casos, llega un momento... en que todos lamentamos la pérdida y no se cuentan más días en esa vida.
No quiero que tu mirada ni tus palabras me incomoden
Mamá, no quiero salir a la calle. Nos están matando. Hay que frenar.
Porque este mundo es una mierda.
En la casa donde me criaron está prohibida la palabra “mierda”. El mundo es una “mierda” y sin embargo, tengo que buscar un adjetivo diferente para calificarlo porque “mierda” es una palabra que sólo pueden usar los grandes cuando están indignados. Yo no tengo la autoridad ni el permiso ni excusa , de decir, indignada y con horror y tristeza e impotencia “Este mundo es una mierda!!!” porque “mierda” es una palabra prohibida para mí. Y es una palabra prohibida para muchos.
Porque el mundo de mierda está gobernado por grandes, pero con grandes cerebros hechos de mierda que nos prohíben alzarnos en medio de la decadencia humana a reclamar que queremos nuestra libertad de vuelta. Pero no nos prohíben diciéndonos que no, lo hacen de una manera sutil, entreteniéndonos con otras cosas,nos dan programas de televisión, redes sociales, artefactos de última tecnología,diversión a pagar en cómodas cuotas, promesas de éxito, sueños que nos pesan como bolsas de arena, y en el fondo sentimos un vacío que no sabemos por qué está ahí. Nos preguntamos por qué no podemos ser felices cuando tenemos todo a nuestro alcance.
Basta mirarte en el espejo para atravesar tus pupilas y preguntarte qué está pasando. Por dentro algo sabe que todo está mal pero nos negamos a asegurar que somos víctimas pasivas de vendedores de sueños, las señales son abrumadoras.
Nacemos con las miradas consteladas de inocencia y crecemos con una educación falsa. Nos crían con una conciencia del mal y del bien que sólo nos sirve para ahogarnos en culpa cuando competimos en un mundo violento y banal. Consumimos infinidad de mensajes que nos instan a ser mejores, lloramos con películas y canciones … nos emociona el arte y nos creemos fervientes luchadores en pos de nuestros deseos más profundos y por otro lado, un yugo nos presiona a matar o morir, no por nosotros ni por los demás, por egoísmo.
Creo que llega un momento en que lo dejamos de pensar. Nos volvemos malos. Aceptamos la lógica del juego, ganamos o perdemos, nos conformamos con lo nuestro. Cuanto más cuerdos nos volvemos más locos y la rueda gira con o sin nosotros, porque nos olvidamos de romperla. Pero no siempre somos malos, creo que tenemos mala memoria, … creo que basta con mirarnos en el espejo y atravesar nuestras pupilas y confiarnos honestamente que todo está mal y hacer algo.
Este es un mundo de mierda porque las personas nos olvidamos de que podemos ser más que seres de mierda. Nos olvidamos de que la mierda es la miseria, que la mierda son nuestros desechos y uno no se vuelve a ellos, porque es repugnante tan solo pensarlo. Es profundamente triste ver los desastres que provocan las guerras en pos de los beneficios económicos que unos pocos gozarán a costa de la sangre de vencedores y vencidos, las lágrimas de las madres cuyos hijos murieron por patrias de mierda, ideales de mierda, prejuicios de mierda; los cuerpos desnutridos de millones de criaturas inocentes en todo el mundo, los cuerpos violados, quemados, golpeados,despedazados; los niños solitarios, los viejos desamparados, las mujeres sin voz y sin ojos; el hambre royendo cultura, personas que no pueden volver a casa, que quedaron perdidas en sueño llamado muerte por no querer traicionar, por callar para no dejar de luchar, por gritar donde hablar está prohibido. Y todo es mierda y prohibición disfrazadas de libertad y felicidad. Y la verdad es que vivimos en un mundo muy contrario con el que la mayoría soñamos, ya es hora de que nos animemos a reclamar por él porque se nos está viniendo abajo.
Y hay que temer porque la eternidad es un hoy constante, y si lo sufrimos nosotros,lo sufrirán nuestros hijos y los que vienen después de ellos, la indignación y el respeto por nosotros mismos tiene que vivir por encima de todas nuestras acciones, podemos ser mejores, podemos salir de la mierda y sonreír debajo del sol con la satisfacción de construir un mundo mejor. La vida no es un mañana lejano, la vida es cada día por el resto de nuestros días , riendo, llorando, amando, odiando, dudando, confiando, creyendo, indignándonos, agradeciendo, repudiando, soñando … y se nos pasa rápido. Cada día puede ser un día crucial. Podemos hacer que este deje de ser un jodido mundo de mierda pero necesitamos como fundamento vital la conciencia colectiva y el compromiso colectivo porque si es juntos la lucha está ganada. Ningún grande va a decirme que no puedo decir mierda, nunca más. La rebelión es la madre de los grandes cambios, rebelémonos y elijamos algo mucho mejor que un mundo de mierda.