Impaciente y con fronteras.
Impaciente y con fronteras.
Tengo que recorrer 100 kilometros para poder ver a mi familia y antes de llegar al destino, pierdo una hora y cuarto. Todo gracias a los, poco previsores, que llegan al peaje de una autopista y se ponen a rebuscar moneditas… Terminan con mi paciencia ‘esos predecibles’ que desde tu auto los ves venir…, contorsionandose y haciendo aspavientos en busca de su cartera, su billete o sus céntimos…
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