El arte y la cultura mira hacia el futuro con nuevas narrativas inclusivas, diversas y ecológicas.
(Publicado en el suplemento cultural “Encuentros” del Diari de Tarragona el 30 de Mayo de 2020)
Aunque la crisis desatada por la pandemia de la Covid-19 ha sepultado las artes bajo una niebla de incertidumbre gris y pesada, hemos visto cómo durante estos meses de confinamiento el interés en narrativas utópicas se ha disparado. Quizás buscando una suerte de guía o mapa para sobrellevar esta crisis, quizás para anticiparse mentalmente a nuevos escenarios posibles o simplemente por puro entretenimiento, tanto lectores como artistas han focalizado su interés en la ficción especulativa y la ciencia ficción para imaginar nuevos mundos posibles; nuevos futuros. Y es que, esta pandemia nos ha hecho reflexionar sobre qué sociedad queremos construir, qué planeta queremos dejar a las nuevas generaciones, qué sistema es sostenible y qué futuro nos espera.
En los últimos años, el desencanto político que impide encontrar alternativas satisfactorias al actual sistema capitalista, encarnado en el concepto de “realismo capitalista” de Mark Fisher, ha llevado a artistas, motivados por cuestiones de identidad, género o salud mental entre otros, a imaginar nuevos futuros basados en utopías radicales como alternativa.
Si a principios del siglo XX, Marinetti sentó las bases de uno de los movimientos vanguardistas más radicales con su Manifiesto Futurista, hoy en día los artistas distinguen el Futurismo (o, mejor dicho, Futurismos en plural) como un relato postcolonial, donde las artes, ciencias y tecnología se encuentran para crear nuevas técnicas de resistencia.
Eco-futurismo
La emergencia climática es una de las líneas narrativas que con mayor fuerza ha arraigado en la construcción de nuevos futuros posibles. Conceptos como eco-futurismo está ampliamente extendido en las artes, la arquitectura, el diseño o la música. Aunque no hay una definición única o estandarizada, el eco-futurismo parte de la idea de mantener una armonía con el entorno y la naturaleza alejada del antropocentrismo occidental y que desarrolla un relato que se desvincula de lo post-apocalíptico con una visión más positiva del futuro, creando una suerte de ciberpunk alternativo y ecológico. La pensadora y activista Donna Haraway, autora del texto feminista “Manifiesto Ciborg”, ve en el eco-futurismo una suerte de estética tecno-orgánica, capaz de modelar un mundo más allá de la opresión de conceptos binarios impuestos por la modernidad occidental (hombre-mujer, tecnología-biología, cultura-naturaleza). Aunque Haraway es polémica por su defensa de la ingeniería genética aplicada a la naturaleza, más allá de estas controvertidas modificaciones, el eco-futurismo se entiende como un medio para repensar las relaciones entre ciencia, naturaleza y arte.
Futurismo Rural
La relación que establecemos con el mundo rural es uno de los puntos claves del Futurismo Rural. En muchas partes del mundo, pueblos y ciudades pequeñas están despoblándose poco a poco. Lo que aquí se ha venido a llamar como la “España vaciada” es un declive demográfico debido bien al envejecimiento de la población, o bien debido a la marcha de los jóvenes hacia ciudades que representan enclaves con mayor número de posibilidades laborales, así como a la falta de inversiones y el urbanocentrismo de las políticas institucionales.
Nuestra desconexión con el mundo rural, hace que tengamos una visión idílica de estos lugares, romantizamos su cotidianidad y sus paisajes, los visitamos como lugares vacacionales alejándonos del estrés urbanita sin llegar nunca a establecer ningún vínculo con estas comunidades, lo que las convierte cada vez más en parques temáticos desconectados de la economía y cultura del resto del país.
Bajo esta premisa, el comisario, investigador y escritor italiano Leandro Pisano, junto a la investigadora Beatrice Ferrara, han puesto sus esfuerzos en investigar formas de utilizar la cultura y el arte para entender las complejidades de las áreas rurales y plantar cara a los discursos neoliberales que marginalizan estos territorios. Con su manifiesto del Futurismo Rural, Pisano y Ferrara iniciaron una serie de eventos, instalaciones, talleres, residencias artísticas y conversaciones en decenas de pueblos de Italia del Sur. Su intención es que la “ruralidad se establezca como una posición política que rechace la museíficada representación nostálgica” en palabras del propio Pisano. “Lo que surge con fuerza -durante el proceso de análisis y reflexión curatorial sobre las diferentes investigaciones y trabajos realizados por los artistas año tras año- es que el propio territorio reclama cada vez más su presencia activa en el proceso de investigación, liberándose de la posición pasiva de paisaje para contemplar".
Afro-futurismo y Sinofuturismo
Por otro lado, los futurismos con mayor pasado son aquellas narraciones postcoloniales basadas en la identidad, la tradición y la cultura de comunidades de esas mismas colonias explotadas por “el hombre blanco occidental” que es, asimismo, quien ha escrito el relato histórico. A lo largo del siglo XX, el arte, la música y la literatura, buscaron descentrar las cosmologías de Occidente bajo la bandera del Afro-futurismo, reclamando la una estética tecno-cultural de los cuerpos negros excluida por la modernidad occidental.
Una nueva narración basada en la ciencia ficción y la tecnología, como poderosa base para repensar el pasado y reimaginar futuros posibles cargados de esperanza.
En música, artes visuales, libros, cómics y otras expresiones de la cultura popular se han visto salpicadas de Afro-futurismo, como el vanguardista músico Sun Ra, pionero del movimiento con su mito alienígena como explicación a su talento y su mística, también Erykah Baduh o Grace Jones, siguiendo dentro de la industria musical, o los autores de ciencia ficción Samuel R. Delaney y más destacablemente Octavia E. Butler conocida como “la gran dama de la ciencia ficción”.
Junto con el New Asian Futurism, artistas, autores y lectores imaginan un lugar más allá del tiempo y del espacio; un futuro queer, inclusivo, diverso, múltiple.
El Sinofuturismo, o New Asian Futurism, al cual le auguro un creciente interés tras la crisis de la Covid-19, implica un cambio en la conciencia geopolítica del planeta, combinando los miedos del orden político occidental ante el crecimiento económico asiático, con su fascinación por la tecnología y su empleo para el control de la población. En este intento por descentralizar la hegemonía cultural occidental, según Gary Zhexi Zang para Frieze, “la historia del arte reciente ofrece ejemplos de artistas asiáticos cuyas obras son la base de futuros aún más fantásticos: narraciones pobladas por el amor cibernético y la metrópoli de la realidad virtual”.
Beba a boca que te beija
Engula o beijo que lhe belisca
Entregue-se à fresta dos lábios
Entregue-se a sintaxe da bênção do romance
Informe a fome que estás há um trago do banquete
Podes ouvir às trompetas recitando tons lusos
Ar rarefeito era recoberto de neblina
Estaria à algumas digitais dos anjos
O luto quase nulo
Indicava-te o paraíso
Um amor em trajes de gala
Perguntava-te a intensidade da sopa de rosas
Os informes poderiam ser traduzidos em mais de duzentas línguas
O dejejum és acompanhado de um pintor renascentista
Pronto para eleger-te musa, em traços leves de cores térmicas
Aproveita-te o suco de algas verdes e o pão sem glúten
Ame, reame os transatlânticos
Aplauda o amo e iluda o amor
Reutiliza os púbis de ex-divindades
Ao fim de tudo, repita!
A mão que lhe detém
Determina cataratas a ti
Tu, a afazia musa
Sussurrando teus segredos de micro-ondas
Trepando futurismos
Gemendo aos ouvidos de tomadas
Trocando favores e sorrisos com adaptadores
Sonhando com poemas de dentes metálicos
Beba a marca que lhe deleita
Tatua a marca que te beija
Marca-te como devoto da fábula
O sonho adocicado tabulado em farmácias...
Mañana, 29 de abril, participaré en esta conversación a través de Facebook Live, en la cuenta de Casa Bolivia Mundo. Hablaremos sobre el futurismo y cómo hemos trabajado ese concepto desde nuestro cómic.