@t0rimodosu
No había vuelto a contactar con el ruso desde la vez que había estado en su casa, pero este tampoco debía haber esperado lo contrario. En circunstancias normales, más bien, debería temer si no en cualquier momento encontraría a hombres del conde sobre su sombra, pendientes de cualquier mínimo motivo para culparlo y arrestarlo. Pero eso, aunque sería la consecuencia habitual de agravar a Gaël, no sucedió. En cambio, apareció en la galería el día indicado, contra todo pronóstico, y no atinar a encontrar al otro en un primer vistazo fue la oportunidad que necesitaba para moverse por el lugar como si estuviese en su propia casa. Extraño, considerando que no había obras suyas expuestas, pero había conseguido entablar conversación con varios conocidos; visitantes, en particular, los que en ese momento más le interesaban, y guiaba a su ahora acompañante (un padre de familia que regentaba un negocio en la ciudad, de esos que con el florecer del comercio habían amasado una cantidad de dinero con la que conseguir una bonita casa que clamaba por ser llenada de arte) hacia un cuadro en particular — Jean-Luc —se giró para llamar la atención de otra persona, y presto se acercó un chico de cabellos negros desordenados y ojos claros. Después se dirigió de nuevo al hombre—. Ya que tiene tan buen gusto, debería conocer a su autor. Jean-Luc Bonnet, mi aprendiz. Y solo tiene dieciocho años. Estará de acuerdo en que para ser tan joven, tiene mucho talento.













