Queridas bibliotecas del mundo:
Algo tiene que cambiar. Las bibliotecas tienen que dejar de ser el sitio más divertido del universo. Sé que lo intentáis, he visto los semáforos nazis medidores de ruido. Bien, bien, pero si os soy sincera, esos semáforos son lo peor que he visto jamás. La cosa más inútil del universo. Para evitar que haya ruido, si alguien se mueve, hace MUCHÍSIMO RUIDO. Quizá había que darle otra vuelta más porque combatir el ruido con más ruido parece una idea etílica.
Centrándome en el tema en cuestión: me cuesta mucho ir a una biblioteca porque no puedo concentrarme. Y como que yo tenga la culpa no es una opción, voy a asumir que la culpa es vuestra. Y que además tenéis que ponerle freno, porque si no quién.
Voy a hablar claro: Vuestras bibliotecas son mierda. Y ya. Sin peros.
Como no va a ser todo echaros la culpa, quiero poner mi granito de arena. No solo con esta carta informativa, sino que además, de manera altruista, he elaborado una lista de las cosas que no me han dejado estudiar correctamente hoy:
- He intentado calcular cuántas de las personas que había allí podría ser psicópatas.
- He estado aguantando la respiración porque juraría que había una gaviota que sólo piaba cuando yo estaba respirando.
- La biblioteca olía muy fuerte a salsa barbacoa y eso es inaceptable.
- Me he dado cuenta de que leyendo mentalmente mi voz sonaba como la de una persona ebria.
- He planeado mentalmente a que grupo me uniría en caso de catástrofe.
- He intentado romper el ordenador de una chica con la mente.
Espero que toméis medidas en el asunto, porque yo ya he escrito esta carta y tampoco lo voy a hacer yo todo.
Atentamente,
Sandra C.
PD: El chico que se ha pasado la tarde levantándose y andando como un caballo: eh, esto también es culpa tuya.












