Patrona de las enfermedades mentales y el alzheimer, de los desordenes nerviosos, los sonámbulos, las víctimas de incesto y de las víctimas de violación.
También llamada Dimphna, fue hija de un rey pagano de Irlanda en el s. VII. A la edad de 14 años murió su madre. Por ello el rey entró en una severa depresión con la que perdió hasta la cordura. Sus consejeros, preocupados, le recomendaron que volviera a contraer matrimonio. El hombre accedió, pero dijo que solo volvería a casarse con una mujer a la altura de su difunta esposa en belleza y cualidades. En dicha búsqueda encontraba siempre pegas, hasta que se fijó en su propia hija, que había heredado las facciones y belleza de su madre. Obviamente ella le rechazó, escandalizada. Aún así el rey intentó convencerla, halagos primero y amenazas después. Asustada, la joven huyó de palacio, siguiendo el consejo de su confesor, que la acompañó en la huida. Se sumaron el bufón de la corte y su esposa, que a saber de qué huían, de algún chiste fuera de lugar, quizá. Tomaron un barco a Bélgica y se establecieron en una pequeña aldea durante unos meses. Pero en tanto el rey había enviado espías tras la pista de su hija, hasta que acabaron dando con su paradero a través del posadero de la aldea, que inocentemente les indicó donde vivía la joven. El rey se personó allí e, intentando controlar su furia, volvió a los halagos con su hija. Pero ella se negaba y defendía que quería permanecer virgen y dedicarse a Dios. Perdiendo los estribos, el rey manda matarles a ella y al confesor. A éste le quitan la vida a golpe de espada, pero ningún presente se atreve a tocar a la princesa. Fue el rey quien con su propia espada le cortó la cabeza a Difna.
Su cuerpo se conserva en un relicario de plata en la iglesia en su honor que hay en Gheel. Allí acuden peregrinos buscando alivio en sus aflicciones nerviosas, mentales y emocionales. En el siglo XIII toda la ciudad se convirtió en una meca para la gente con estos trastornos y se construyó un centro para enfermos mentales que hoy es un hospital psiquiátrico. Cuando Hitler llegó al poder y las personas con estos trastornos eran también víctimas potenciales, Gheel se transformó en un refugio para ellos, actuando los vecinos como defensa contra los nazis. Esta ciudad belga se ha convertido en buen ejemplo de cómo apoyar a los enfermos mentales.