Ayotzinapa en el camino de la memoria, la verdad y la justicia
La noche del 26 de septiembre se cumplen seis años desde que decenas de estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, perteneciente al sureño estado mexicano de Guerrero, fueron emboscados, reprimidos y perseguidos por policías uniformados. El saldo fue de 6 asesinados, más de 40 heridos y 43 desaparecidos.
Lxs jóvenes se dirigían a repudiar, como cada año, la mayor represión estudiantil en la historia de México: la masacre de Tlatelolco de 1968, con cientos de estudiantes acribillados. Lxs normalistas forman parte de uno de los colectivos de estudiantes mejor organizado de todo México. De corte socialista y asambleario, que se dicen herederos de la Revolución Mexicana de 1910.
En enero de 2015, tres meses después de lo ocurrido, la Procuraduría General de la Republica de México dio a conocer su reporte de los hechos, conocido como la Verdad Histórica. Según este documento, aquella noche del 26 al 27 de septiembre los estudiantes fueron atacados por sicarios y policías corruptos del municipio de Iguala. Luego, los policías habrían entregado a los 43 estudiantes desaparecidos al Cártel Guerreros Unidos, quienes los asesinaron, incineraron en un basural y arrojaron sus cenizas al rio, por creerlos miembros de un cártel rival. Este relato limitaba las responsabilidades a la policía local y al intendente de Iguala y su esposa, estrechamente vinculados al narcotráfico.
Sin embargo, una investigación de marzo del mismo año llevada adelante por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Grupo interdisciplinario de Expertos Independientes, del que participaron activamente forenses del Equipo Argentino de Antropología Forense, señalo que no existe evidencia que apoye la hipótesis generada en base a testimonios, de que lxs 43 normalistas fueran cremados en un basural de Colula. Un año mas tarde, el gobierno decide no renovar la estancia del grupo de investigadores, que denuncian obstáculos en la pesquisa y posteriormente, espionaje.
Llegamos a mediados de 2018, donde un Tribunal Federal ordena la creación de una Comisión de la Verdad para resolver el caso. Sin embargo, el gobierno de Peña Nieto argumento que hay “imposibilidad real, jurídica y material” para hacerlo.
A fines de ese año, cambia el gobierno y asume la presidencia Andrés Manuel López Obrador, quien planteo la necesidad de relanzar la investigación. Como primer medida, se creo la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia, formada por el gobierno, las familias y organizaciones de derechos humanos.
En palabras del director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y asesor de las familias, el caso de Ayotzinapa mostró con toda su crudeza la realidad apabullante de las desapariciones forzadas en México (…), y a su vez, el paso del tiempo ha conducido a la perdida de pruebas, situación que fue acompaña por Peña Nieto dado que estiro una versión de los hechos a fin de sofocar la indignación social que generó y genera el caso. Cabe resaltar que hasta el día de hoy, el ex mandatario Peña Nieto, sigue defendiendo la Verdad Histórica, a pesar de ser ampliamente rechazada por diferentes organismos de derechos humanos.
Blanca Nava Vélez, cuyo hijo Jorge Álvarez Nava de 19 años fue secuestrado en Iguala, califico la versión de Peña Nieto “mentira histórica, [y añadió] seguiremos hasta encontrar a nuestros hijos, y lucharemos hasta encontrarlos”.
FUENTES: Centro Prodh| Clacso| Historia oral de la Infamia de John Gibler







