Cine: Jongens (2014)
El deporte es el foco de una historia de amor adolescente que se desarrolla en un pueblito neerlandés. Allí, durante la práctica de atletismo, Sieger (Gijs Blom) hace lo que se espera de un muchacho de quince años: tontea con su mejor amigo Stef (Stijn Taverne) y mira con risueño deseo a las chicas que se reúnen a pocos metros. En realidad, es Stef quien lo hace, porque Sieger parece haberse quedado prendado de Marc (Ko Zandvliet), su compañero del club, con quien se prepara para enfrentar una competencia de carrera de relevos.
Parece ser un hijo modelo: nada que ver con su hermano mayor Eddy (Jonas Smulders) que, siempre de mal humor, es despedido de su trabajo y pasa el tiempo en otra clase de carreras: las de motos, medio de transporte que se llevó la vida de su madre. A las buenas noticias del ascenso a un lugar de protagonismo en la competición principal, Siegers ve florecer una impensada relación con Marc, la cual se siente obligado a mantener bajo una gran discreción.
La directora Mischa Kamp construye, en poco más de una hora, una historia sencilla y entrañable, elaborada con miradas furtivas, caricias robadas (”no soy gay”, dirá Siegers, espantado tras un primer beso irrefrenable) y el infaltable temor a avanzar en una relación cuya revelación podría acarrear consecuencias difíciles de mensurar en el círculo de amigos y en el seno familiar. Bellísima.
















