Alemania ha perdido aquello que mejor sabía hacer... La economía alemana, antes conocida por su eficiencia, orden y estabilidad, está en un desastre terrible. No es solo que las cifras sean alarmantes, aunque el país lleva básicamente tres años en recesión. Ni que cada semana más o menos, otra famosa empresa antigua anuncie miles de despidos... lo peor es que nuestra dinámica economía le dio a la Alemania de posguerra un sentido de identidad. Con todos nuestros defectos, teníamos un país que funcionaba mejor que otros. Ahora ya no es así, y estamos desconcertados... cuando la economía estadounidense se adelantó en la década de 1990, impulsada por el poder financiero de Wall Street y el feroz espíritu empresarial de Silicon Valley, nos quedamos sin ideas. Ansiosa por algo nuevo, la economía se abrió al capital extranjero: bancos y aseguradoras vendieron sus participaciones en empresas alemanas, y los directivos corporativos apuntaron a inversores internacionales... Alemania prosperó en las dos primeras décadas del nuevo siglo, resistiendo la crisis financiera mejor que otros y aferrándose a su núcleo industrial. Pero en retrospectiva, el país vivía de prestado... Lo que mantenía las ganancias era una combinación de gas ruso barato, un mercado chino en auge y el orden multilateral de libre comercio liderado por Estados Unidos... Ese orden ha desaparecido, destrozado por el proteccionismo estadounidense, la competencia china y la disrupción de la inteligencia artificial... Hoy, el ambiente en Alemania parece demasiado sombrío. Para adaptarse, la economía necesita inversión inteligente, apoyo público y una dosis saludable de autoconfianza. Eso no terminará con los problemas del país, pero podría devolvernos al camino de la prosperidad ( Konstantin Richter)
"Alemania ha perdido aquello que mejor sabía hacer Alemania atraviesa un momento difícil. Al cumplirse un año de la cancillería de Friedrich











