EL GORGOJO QUE SE ESCURRIÓ POR LA RENDIJA DE MIS DEDOS
Anoche, antes de acostarme, me encontré un gorgojo entre la ropa recién lavada: apenas 5 mm, obscuro, una prominente trompa; bellísimo y delicado, como todo coleóptero, como lo son también las aves paseriformes, radicales antónimos del ser humano. Lo puse con ternura sobre la palma de mi mano y la cerré con suavidad.
De un estante saqué emocionado una de mis guías de coleópteros para su identificación, y abrí el libro y la mano, pero ni rastro del picudo: se había escurrido por la rendija de mis dedos y me quedé sin saber cuál era su nombre: 5489 géneros y 86100 especies en el mundo, un gorgojo, que por unos segundos me perteneció y leyó mi vida paseándose por las líneas de la palma de mi mano.
[8/II/2024]












