This god again, really?
Sabiendo con anticipación los detalles, omniscientemente calculó, -Solo podrán mirarme así, aquellos seres que reconocen su bajes ante mi, el portador de la vida y la muerte. Locura, demencia, yo lo llamo un amor inefable mis queridos hijos. Como necesario fue su existir, necesario son sus óbitos. Cumplida la profecía fue, y de veracidad se llenó mi prodigio. Ahora vendrá la nueva raza, la raza perfecta, con ellos no habrá inconvenientes, porque trascenderán, y se amarán verdaderamente. Y aunque me intentaron engañar, los nuevos temerán de solo pensarlo, porque habrán vestigios tan sombríos que con solo hipnotizarse al percibirlos los harán sufrir. De manera que si osan defraudar mi confianza, por amor los perderé, repitiendo con gran benevolencia el exterminio, mis amados hijos. Y así plasmó en su libro memorial, el dios colosal, Morisko magno.



















