PARTNERS(traducido al español) capitulo 12
Autor original: http://sophcaro.tumblr.com/
Ya había pasado un mes desde que Rena vio por última vez a Jurina - la Matsui mayor tenía trabajo que hacer en Tokyo con Nogizaka46 durante agosto - y ella estaba absolutamente convencida de que la comida que había preparado para su regreso satisfacería a Jurina inmensamente. Después de todo, era carne picada y espaguetis; su favorita. Sin embargo, la joven apenas había dicho palabra alguna desde que entró en su apartamento hace media hora, y ahora estaba jugando con su comida distraídamente.
Hasta ahora, Rena no había dicho nada al respecto, creyendo que tal vez Jurina no estaba de buen humor esta noche. No era común, pero sucedía. Sobre todo, cuando la joven estaba demasiado cansada después de una larga semana de trabajo. Pero cuando la vio suspirar por tercera vez y apenas tocar su comida, no pudo quedarse callada por más tiempo.
“¿Hay algo mal?” Rena frunció el ceño. Ella estaba intentando realmente descubrir la razón detrás del extraño enfado de Jurina. No podía ser por la comida. Después de todo, ella había cocinado la carne exactamente como le gustaba a la chica joven. La pasta tampoco era la causa. No era picante. Lo comprobó dos veces por precaución. No, tenía que haber otra explicación para el inusual silencio de Jurina.
Rena esperó pacientemente por una respuesta, pero infortunadamente Jurina no le concedió ninguna. En cambio, mantuvo sus ojos en su plato, la pregunta apenas provocó reacción alguna. Rena continuó comiendo, ahora comenzando a sentirse realmente perturbada. ¿Jurina estaba enfadada con ella por su larga ausencia? Si que era cierto que la joven as nunca aprobó su concurrente posición en Nogizaka46. Había expresado su desaprobación varias veces desde que se unió al otro grupo en febrero de 2014.
Rena reflexionó en su cabeza por un momento, antes de darse cuenta de que no podía ser la razón. A pesar de que a Jurina no le gustaba verla ir a los trabajos relacionados de Nogizaka46, nunca intentó persuadirla para que abandonara su posición concurrente. Esa era una de las cualidades de Jurina que Rena apreciaba más. Sí, ella tenía fuertes creencias, pero nunca se entrometió en su trabajo. Ella respetaba sus decisiones, incluso si no siempre las entendía.
Rena sacudió su cabeza distraídamente, sintiéndose algo frustrada por no tener ni idea. Durante su mes aparte, se comunicaron a través de LINE casi todos los días. Jurina realmente parecía estar bien y llevaba bien la separación. Hablaron sobre su trabajo a diario, Jurina compartió ocasionalmente algunas anécdotas divertidas e hizo reír a Rena. La joven Matsui parecía su yo alegre habitual durante sus conversaciones.
Rena echó un vistazo tentativo a Jurina, que apenas había comido y parecía abatida. No le gustaba quedarse en la oscuridad, pero se estaba quedando sin opciones. Si Jurina no quería decirle lo que le estaba molestando, ¿cómo podría ayudarle? Rena abrió la boca para interrogarla por segunda vez, antes de cambiar de opinión. Jurina podría ser realmente terca cuando quisiera, y supuso que insistir sería bastante inútil. Jurina compartiría sus problemas cuando quisiera. La paciencia era su mejor aliada.
Rena miró hacía su propio plato, dándose cuenta de que ya había acabado de comer. Decidida, se puso de pie en el intento de recoger la mesa. Definitivamente podría usar la distracción de la actitud inquietante de Jurina. Pasaron unos minutos sin que se intercambiara ninguna palabra, antes de que la voz vacilante de Jurina resonara en el tranquilo apartamento.“Rena… ¿Por qué ya no quieres hacer sesiones de fotos conmigo?”
Rena, quien estaba lavando un plato en la pila, se detuvo ante sus palabras. Estaba más que contenta de que Jurina finalmente estuviera expresando en voz alta lo que aparentemente la estaba preocupando, pero esa era una pregunta que definitivamente no veía venir. No tenía ningún sentido. “¿Qué? ¿Por qué no querría?”
“¡Eso es exactamente lo que me estaba preguntando a mí misma!” Jurina dejó escapar un suspiro frustrado.
Esta vez, Rena colocó cuidadosamente el plato en la pila y se volvió para mirarla, perpleja. Jurina se estaba poniendo muy nerviosa por esto, y Rena no tenía ni idea de por qué. “Lo siento, pero no sé de qué estás hablando”.
“Mi agente me dijo hace dos días que no querías hacer una sesión conmigo”, explicó Jurina. “Bomb nos quiere a las dos para la portada de Diciembre”.
“No veo porque no querría hacer una sesión contigo”, contestó Rena. No recordaba la sesión de fotos que mencionaba. Su agente no le había reservado ninguna sesión de fotos de Bomb para el final del año; de esto estaba segura. “Todo pasa por mi agente. Solo estipule que no haría...”
Rena se detuvo, parpadeando al darse cuenta. Espera. Al principio, creía que Jurina pudo haber cometido un error honesto, pero su expresión convencida le dijo lo contrario. Tal vez ella acaba de obtener la pieza faltante del rompecabezas. “¿El fotógrafo va a hacer fotos en ropa interior?”
“Eso creo”, Jurina contesto, confusa. Estaba intentando averiguar el punto de su pregunta. “¿Por qué?”
“Eso explica por qué no he oído nada sobre esa sesión”, asintió Rena, secando sus manos con una toalla y sentándose enfrente de Jurina. “Le dije explícitamente a mi agente que no quería hacer ese tipo de fotos nunca más. Como resultado, el rechaza todas las ofertas de mi parte sistemáticamente”. “Ya veo…” La voz de Jurina calló.
Rena observó atentamente a Jurina, que parecía reflexionar sobre la revelación. Es cierto que nunca se lo había mencionado a ella ni a ningún otro miembro. Fue una decisión que tomó hace unos meses, y nunca se arrepintió. Todavía no entendía cómo logró hacer esas sesiones tan vergonzosas durante todos estos años. Debería haberlos detenido hace mucho tiempo.
“Espera”. Rena se dio cuenta de repente. “¿Eso es por lo que no has dicho nada desde que llegaste? ¿por una simple sesión de fotos?” “¡Sí!” Exclamó Jurina. “Pensé que probablemente hice algo malo inconscientemente. Que de alguna manera llegue a ofenderte”.
Rena no pudo aguantar más y rio. Se dio cuenta por el repentino puchero de Jurina que no le gustó su reacción, pero fue simplemente demasiado gracioso. “¡Puedes llegar a ser muy tonta a veces!”
“Rena…” Jurina se quejó, molesta.
“No me lo puedo creer. hablamos ayer por LINE, y tu no lo mencionaste. Tu realmente eres única”, Rena sacudió su cabeza, incrédula. “Si me hubiera enfadado contigo, tú lo habrías sabido. Créeme”.
“De acuerdo, pero no lo entiendo”, admitió Jurina. Se sintió más que aliviada al descubrir que era solo un terrible malentendido, pero no comprendía por qué la Matsui mayor se negaba a hacer esa sesión de fotos. “Hiciste bastantes fotografías en traje de baño y lencería en el pasado”.
“Lo sé”, confirmó Rena. Por supuesto, Jurina tenía razón y su confusión era legítima. “Pero tú sabes que yo nunca fui realmente feliz haciéndolas. Me hacían sentir incómoda”.
“No deberías”, murmuró Jurina, estirándose a través de la mesa para coger la mano de Rena. “Tienes un cuerpo hermoso”.
Rena acarició sus dedos, conmovida por sus palabras. No era la primera vez que Jurina le hacía un cumplido sobre su aspecto, y nunca fallaba en llevarle una sonrisa a sus labios. Por supuesto, Rena no compartió su opinión sobre el asunto. Ella creía firmemente que era una chica muy común. Otros miembros del grupo 48 tenían características más ventajosas que ella. "Es amable de tu parte decirlo, pero no eres realmente objetiva".
“Lo soy”, interrumpió Jurina. “Lo creí desde el momento que entré a SKE”. “¡Tenías 11 años cuando nos conocimos por primera vez!” Rena se rio, incrédula.
“¿Y?” Jurina arqueó una ceja. “Yo era joven, no ciega. Podía identificar a una chica muy guapa”.
Rena suspiró suavemente, sabiendo que de ninguna manera iba a cambiar la opinión de Jurina sobre el tema. Ella acarició el dorso de su mano con el pulgar, lo que provocó que los rasgos de Jurina se relajaran. “¿Realmente quieres que haga esa sesión de fotos?”
“Lo echo de menos”, respondió Jurina honestamente. Era cierto decir que hizo sesiones de fotos muy a menudo - sola o con otros miembros - pero la Matsui mayor no estaba en las fotos con ella. Al menos, no tanto como ella deseaba. “Solíamos hacer sesiones de fotos juntas todo el tiempo, pero han disminuido enormemente en los últimos años”.
“Es verdad”, admitió Rena. Eran los pilares de SKE, y como resultado hicieron muchas sesiones de fotos solo ellas dos durante los primeros años. ¿Qué cambió? Su papel en el grupo era el mismo. Jurina seguía siendo el centro, y Rena la presencia inagotable a su lado. Eran muy populares, pero ya no como pareja. “Solíamos estar en todos los periódicos. Tal vez las revistas se estén aburriendo del WMatsui y quieran ver caras nuevas”.
“Bueno, eso es estúpido”, se quejó Jurina. Ciertamente, no estaba de acuerdo con este cambio, pero también sabía que estaba fuera de su alcance. Si las revistas decidieron que no las querían en sus páginas como pareja, ella no podría hacer nada al respecto. Desafortunadamente, parecía que ya no estaban de moda.
Rena se rio suavemente ante la franqueza de Jurina. A decir verdad, ella nunca fue particularmente aficionada a hacer gravure. Ella simplemente lo vio como una actividad que iba junto con el trabajo de idol. Jurina, por el contrario, siempre lo había amado. Dando su mejor sonrisa a la cámara y probándose mucha ropa. Era solo un juego para ella cuando era niña. Desafortunadamente, Rena nunca compartió su entusiasmo.
Rena pensó detenidamente sobre esta nueva sesión de fotos de Bomb. La idea de posar en ropa interior realmente no le complació. También sabía que Jurina no iba a insistir y respetaría su decisión si se negaba a hacerlo. Sin embargo, podía sentir que su determinación vacilaba progresivamente. Después de todo, Jurina tenía un punto. La última sesión de fotos que hicieron juntas fue hace un año para Bubka y su tema de recién casados. El recuerdo inconscientemente trajo una sonrisa a sus labios cuando recordó el comportamiento tímido de Jurina. De alguna manera, esta sesión de fotos permaneció grabada en su mente todo este tiempo. Era un recuerdo cariñoso.
“De acuerdo”, Rena habló por fin, decidida. La curiosa expresión de Jurina cayó sobre ella de inmediato. Definitivamente, no iba a esperar sus siguientes palabras. “Llamaré a mi agente para reservar la sesión de fotos de Bomb”.
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Rena observó desde un lado a Jurina que estaba posando frente a la cámara. Acababan de terminar de hacer algunas fotos afuera, y ahora era el momento de las infames fotos en lencería. Jurina - vestida con ropa interior roja - se estaba divirtiendo mucho, alternando diferentes poses de forma natural. Sus expresiones también cambiaron en un abrir y cerrar de ojos: juguetona, triste, inocente. Ella siguió las instrucciones que se le dieron sin dudarlo un segundo y siempre sin esfuerzo.
Mientras esperaba su turno, Rena no pudo evitar admirar su técnica. Desde que era una niña, Jurina siempre había sido muy natural en eso. Cuando ella misma tuvo dificultades para ofrecer tres poses diferentes al fotógrafo, Jurina nunca dejó de ofrecer una nueva e innovadora. Rena realmente no sabía cómo lograba semejante hazaña.
“Eso ha sido perfecto”, declaró el fotógrafo, bajando la cámara. Le estaba dando a Jurina una amplia sonrisa de satisfacción, demostrando la sinceridad de sus palabras. “Eres muy fotogénica”.
Rena no estaba para nada sorprendida por el cumplido. Después de todo, ella ya lo había escuchado salir de los labios de docenas de fotógrafos. Este hombre de unos treinta años era un nuevo fotógrafo con el que nunca había trabajado antes, pero era obvio que disfrutaba mucho trabajando con el as de SKE. Todo fotógrafo lo hizo.
Era bastante común escuchar a los fotógrafos elogiar el tema de sus imágenes. Los cumplidos no se dieron solo por cortesía; también ayuda al modelo a ganar confianza. Como resultado, ella siempre fue más maleable a las demandas del fotógrafo. Sin embargo, Rena sabía que era sincero en cada palabra que decía. Por supuesto, la personalidad alegre y encantadora de Jurina la convirtió en la pequeña favorita de muchas personas en este negocio, pero la mayor Matsui sabía que no estaba diciendo nada más que la verdad. Jurina siempre se había visto bien en las fotos. Era uno de sus mejores ventajas.
Rena notó que el fotógrafo se volvía para mirarla y gritaba su nombre. Ahora era su turno. La maquilladora que estaba terminando de aplicar un poco de lápiz labial ligero en sus labios dio un paso atrás, comprobando por última vez que todo estaba bien con su aspecto. La mujer le cepilló cuidadosamente el cabello que había sido ligeramente rizado para la ocasión, antes de retirarse cuando parecía satisfecha. Rena lo tomó como una señal para levantarse, y se quitó la bata casi a regañadientes.
Sí, había aceptado hacer esa sesión de fotos con Jurina, pero se sintió algo incómoda cuando reveló su correspondiente ropa interior roja. El fotógrafo le indicó que se uniera a Jurina, que estaba esperando frente a un sofá de cuero blanco. Caminó hacia ella obedientemente. Rena no tenía idea de lo que iba a pedirles que hicieran. En los últimos años, había trabajado varias veces con los mismos fotógrafos. Como resultado, sabía qué tipo de pose les gustaba y qué expresiones esperaban de ella. Cada fotógrafo tenía su propio estilo e idea de arte. Por supuesto, ella no siempre estuvo de acuerdo con ellos, pero no era su trabajo decirlo.
Este hombre era un nuevo fotógrafo en ascenso. Había escuchado muchas cosas buenas sobre él - algunas incluso llamándolo prodigio - pero nunca tuvo la oportunidad de trabajar con él. Hasta ahora, no había pedido nada fuera de lo común. Poses y expresiones simples. No hay ropa demasiado extravagante tampoco. De hecho, la sesión de fotos continuó sin problemas, y el hombre no fue más que amable con ellos.
“Por favor, túmbate en el sofá”, él le indicó a Rena.
Rena cumplió, el cuero se agrietó ligeramente cuando intentó acomodarse en el pequeño sofá. Apoyó la cabeza en el reposabrazos, antes de inclinar la cabeza hacia el hombre con expectación. Jurina seguía de pie frente al sofá, y Rena se preguntó qué iba a pedirle que hiciera. ¿Le iba a pedir a Jurina que simplemente se parara junto al sofá? Sería extraño, pero ¿por qué no? Había visto peores ideas.
“¿Dónde me quiere?” Jurina le preguntó al fotógrafo, que le indicaba a su personal que moviera algunas luces en preparación. Según su voz alegre, Rena sabía que estaba esperando ansiosamente sus siguientes instrucciones.
Manifiestamente, no se hacía demasiadas preguntas sobre el entorno curioso. El hombre levantó la vista y le dijo con la sonrisa más auténtica: “Por favor, acuéstate encima de Rena-san”.
Rena estaba segura de que su corazón se detuvo por una fracción de segundo. ¿Ella escuchó correctamente? ¿Realmente le estaba pidiendo a Jurina que se acostara con ella cuando apenas podía caber en este atrozmente pequeño sofá? Por ahora, Rena no estaba segura de querer trabajar con este llamado prodigio nuevamente.
Rena comenzaba a sentirse terriblemente apretada en el sofá. ¿Cómo se las arreglaron para encontrar un mueble tan horrible? Parecía definitivamente viejo, era demasiado pequeño y nada cómodo. ¿Fue porque era fin de año? ¿La revista ya se había quedado sin presupuesto? Rena no tenía ni idea, pero en este momento, echaba de menos el cómodo sofá negro de su apartamento. Y no podía esperar a que terminara la sesión de fotos.
El fotógrafo ya había tomado algunas fotos cuando de repente informó que necesitaba verificar algo y desapareció rápidamente detrás de su ordenador. Prometió que no tardaría mucho - incluso afirmando que volvería en unos segundos - pero a Rena le pareció una eternidad. Obviamente, no tenían la misma noción de tiempo.
“¿Todavía crees que fue una buena idea?” Rena se dirigió a Jurina en un débil susurro. La joven, que se cernía sobre ella, le dirigió una mirada algo divertida cuando expresó su disgusto. Muy bien, tal vez Jurina estaba disfrutando ese momento mucho más que ella.
“¿Por qué?” Jurina preguntó, su mirada vagando en agradecimiento por la forma medio desnuda de Rena, “Me gusta la ropa. Es sexy”.
“No estoy hablando de la ropa”, replicó Rena en voz baja, ignorando el coqueteo de Jurina. No habían miembros de staff cerca, pero ella no quería correr el riesgo de que escucharan su queja. “Estoy hablando sobre la posición”.
“No me importa”, ofreció Jurina. Echó una rápida mirada al hombre que todavía estaba completamente enfocado en su pantalla, antes de mirar a Rena. “Al menos, tengo la oportunidad de pasar tiempo contigo. No sucede tan a menudo últimamente”.
“Es cierto”, admitió Rena. Después de todo, ella había estado fuera durante un mes entero, y últimamente sus horarios siempre parecían estar en conflicto. “Apoya tu cabeza en mi hombro”, Rena empujó el brazo de Jurina suavemente. “El fotógrafo no se ha movido de su ordenador desde hace un rato. Esto puede llevar un rato”.
Jurina se rio de su tono frustrado y obedeció, colocando su cabeza sobre el hombro de Rena con cuidado. La Matsui mayor le frotó la espalda cuando sus dedos hicieron contacto con la piel de Jurina. Seguramente tampoco quería que se resfriara.
“Ya sabes, creo que el fotógrafo quiere que nos besemos”, declaró Jurina despreocupadamente después de un rato.
“No, él no quiere”, Rena frunció el ceño en confusión.
“El lleva diciéndonos todo el rato que nos acerquemos más”, Jurina se lo recordó a la chica mayor que estaba atrapada bajo de ella. “Está claramente sobreentendido”.
“Jurina”, Rena le advirtió. La joven Matsui le había dado un beso a escondidas en la mejilla, y se dio cuenta de que se estaba poniendo juguetona. Ahora, Rena se dio cuenta de que pudo haber cometido un error al sugerirle a Jurina que se acercara. Solo lo había hecho por preocupación y para que Jurina se sintiera más cómoda mientras esperaba el regreso del fotógrafo. Ella realmente no creía que la chica descarada se aprovecharía de su nueva posición. Mal movimiento.
“Perdón por hacerles esperar”, la voz del fotógrafo sacó a Rena de sus pensamientos. Dio la bienvenida a la interrupción con gusto, y esperaba que Jurina volviera a su posición original. De hecho, la joven Matsui estaba empezando a enderezarse cuando la voz del hombre la detuvo. “Espera, no te muevas. ¡Tu posición era perfecta!”
Rena reunió toda su fuerza de voluntad para no mostrar su disgusto. A pesar de que no podía ver la cara de Jurina, ya que estaba colocando su cabeza sobre su hombro de acuerdo con la demanda del hombre, podía sentir su sonrisa contra ella. Rena hizo una nota mental para agregar a este nuevo fotógrafo - supuestamente fantástico - en su lista negra.
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Rena entró al vestuario y dejó escapar un suspiro de alivio. La sesión de fotos finalmente había terminado. Fue un milagro que logró sobrevivir después de las últimas demandas increíbles del fotógrafo. Afortunadamente, su sonrisa perfecta no traicionó sus emociones cuando le dio las gracias al final. El hombre definitivamente estaba pensando que ella había disfrutado mucho su trabajo. No podría estar más equivocado.
Rena sintió que alguien tiraba de su mano y miró con curiosidad a Jurina, que estaba sentada frente a ella. Ella no se resistió cuando le tiró hacía su regazo. “Sé que no disfrutaste mucho de la sesión de hoy”, declaró Jurina, colocando sus brazos alrededor de su cintura, “pero gracias por haber aceptado”.
“Está bien”. Rena recorrió con sus dedos el pelo de Jurina cariñosamente. Ciertamente, no guardaría el mejor recuerdo, pero podría decir que su presencia complació inmensamente a Jurina hoy. Ella podría hacer algunos sacrificios por su felicidad. “Podría haber sido peor”.
Jurina se inclinó hacia delante, y Rena respondió a su beso con el mismo entusiasmo. Las demostraciones de afecto eran muy raras durante el trabajo - dado que casi siempre estaban rodeadas de personas - pero hoy tenían la oportunidad de estar completamente solas en el vestuario. Fue realmente un lujo, y Jurina seguramente no perdió la oportunidad.
El beso duró un poco, hasta que se apartaron y se miraron en silencio. Rena no sabía lo que estaba pasando por la cabeza de Jurina, pero no pudo evitar sonreír ante el amor que podía ver brillar en sus ojos. Esa era una expresión que nunca se cansaba de verla, sin importar cuántas veces le diera esa mirada persistente.
“Soy feliz”, murmuró Jurina.
Rena se quedó sin palabras cuando Jurina fue a descansar su cabeza contra su pecho. No fue el contenido de sus palabras lo que le sorprendió. Después de todo, había sido testigo de los cambios graduales en el estado de ánimo de Jurina desde el comienzo del año. Sabía que Jurina sentía esas emociones con fuerza, pero nunca antes había dicho esas palabras en voz alta. El calor se extendió por el pecho de Rena al instante.
“Entonces, asegurémonos de que siga así”. Rena colocó un suave beso en su frente. Nadie podía predecir el futuro, pero a Rena no le importaba. En este momento, solo Jurina y el presente importaban.









