“Aquí es”. La chica miró el enorme edificio rápidamente, de arriba hacia abajo, para luego hechar una mirada hacia los estudiantes. Se sentía muy angustiada, ya que, aunque sabía que ella misma había decidido responder a la carta de invitación para entrar a la escuela dejando todo atrás, sabía que por esa razón, ya no podría ser la misma de antes. Todo por una simple razón. No sería tán fácil como ella creyó al inicio, entrar con una buena actitud para poder integrarse, aún cuando nadie -o así creía ella- se conocería entre sí.
(“’Hola, soy Kagamine Rin, y soy una Vocaloid, una androide idol.’”) Como si fuera tán fácil. Justo en ese momento ella se encontraba en frente de la puerta, completamente rígida, sin saber a donde ir. En realidad, todo lo que debía hacer era cruzar una puerta y enfrentar el futuro que ella misma había elegido. (”Al fín y al cabo, no puede ser tan malo. Por alguna razón me han elegido a mí”). Tomó coraje, y se adentró en el enorme colegio.
Apenas entrando, notó que los alumnos eran, técnicamente, no muy distintos a lo que ella conocía. Durante su vida, que constaba simplemente de unos siete u ocho años de cantar puras canciones, ya había pasado por varios temas bizarros, aunque personalmente los encontraba interesantes. De repente, algo llamó su atención. Una niña de cabello largo y blanco caminando por los pasillos.
-“Esa chica se ve...” Después de haberse relacionado con muchos otros Vocaloids que compartieran su profesión y sabiendo que siempre tendría oportunidad de conocer nuevos, nunca había visto a una persona como ella. Sin siquiera pensar, se acercó a ella para saludarla.
-”Hola, soy-umm...Kagamine Rin, y tu eres..?” Le dijo con voz firme mientras le sonreía ligeramente, intentando ocultar su timidez del momento.