Miró a Celestia primero sin mostrar expresión alguna, pero segundos después, sonrió con arrogancia.
-Al fin entiendes cuál es tu lugar en este mundo. Discúlpame si no me levanto y aplaudo tu logro- Después alzó la mano a modo de rechazo, como si la chica fuera nada más que parte de la servidumbre -Qué ingenua si crees que voy a tomar una porquería de té preparada por ti, que tal vez contenga algún narcótico o algo peor. Por lo demás, el traje te queda mejor que la horrible vestimenta que usualmente llevas puesta, deberías considerar usarlo en su lugar-
Una leve sonrisa distinta a la normal se notaba entre sus labios, bien podría ahora hacer un favor a todos y matar al heredero con sus propias manos, pero eso sería todo menos divertido, tanto el, como Enoshima estaban en su lista, ella no estaba para ser servidumbre y mucho menos, ser tratada como una. — Es curioso que seas la segunda persona que piensa que haría eso.
— Si pensara matarlos de esa manera, creo que ahora mismo habría ganado, todos aceptaron el té sin chistar — Aun con aquella actitud tranquila, caminando lentamente hacía donde se encontraba el rubio. — ¿De verdad te gusta? ¿o acaso es que tienes un fetiche con la servidumbre? — Cambiando un poco el juego, terminando aquello con un guiño del ojo izquierdo, aun estaba a unos cuantos pasos de el.