Variablemente indiscreta
Qué feo debe ser para esos labios que ya nadie los reclame que sobre el horizonte de sus pestañas no se pose el romance que ya ni el pálpito intrépido de la presión ocular alcance para armonizar los latidos que le invaden al mirar
Cuan horrendo ha de ser para esta esencia monotonal el implacable avistamiento de la materia, su vibrar que con cuánta ocurrencia pudimos levemente ilustrar por cuanto has de perderte en este concupiscente dance
Estáticamente discretas más bien, son las marionetas que dejamos en cada partida por cuanto se impuso al azar ¿Que, cómo lo deduje? no es un enigma... soy el HAMBRE, nuestra sed y he venido para quedarme, después tanto cabalgar
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