El peso de nuestras propias decisiones es lo que nos destruye o nos lleva al exito.
Asi como el hijo prodigo:
1- pidio su herencia
2- malgasto dinero en vanalidades
3- termino apacentado cerdos
En su casa tenia todo, pero quizas las malas compañias, o los malos consejos lo llevaron a rebelarse contra la persona que mas lo amaba.
Sin embargo si su padre hubiera intervenido el hijo nunca hubiera entendido la necesidad de volver (retornar al camino) a la casa de su padre.
Por eso :
-No toda dificultad tiene que ser eliminada,
-No toda prueba tiene que ser interrumpida
Ya que hay procesos que son necesarios para que uno aprenda, para entender que nuestro padre nos da todo y a manos llenas.
Dice la palabra de Dios en Jeremias 31:3
“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: CON AMOR ETERNO te he AMADO; por tanto, te PROLONGUE MI MISERICORDIA.”
Como hijos de Dios, ha veces somos como el prodigo, codiciando o anhelando lo que los de afuera tienen, dinero, viajes, amigos, exito. Y vamos dejando una herencia incorruptible por una que se corrompo y se degenera a pasos agigantados.
Queremos los beneficios de esa herencia incorruptible pero sin pagar el precio.
Pr 21:25: "El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.,"
Asi que no es la falta de recursos lo que los destruye, sino la actitud de nuestro corazón.
Por lo tanto debemos ser generosos pero con sabiduría de lo alto, no con la sabiduría terrenal debemos ayudar con discernimiento y amar pero sin negociar la verdad.

















