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No hubo más respuesta de su parte, ni mucha atención a la geisha por el momento. Se concentró en colocarse su reloj de muñeca y acomodar otros cuantos detalles de sí mismo con cada vistazo que le echaba a la habitación.
La despedida ajena llegó un poco fuera de lugar; de haber intentado salir de la habitación, un hombre de traje que esperaba dentro de ella con ambos, se lo habría impedido.
---No he dicho que puedes retirarte. ---Puntualizó, y cuando notó que no faltaba nada por organizar, se volvió hacia ella completamente---. Tengo trabajo que hacer y quiero que estés conmigo hoy, mientras tanto. ---Se acercó a ella y tomó su mentón sin mucha rudeza, pero la delicadeza no era tampoco algo que lo caracterizara---. Luego iremos a donde te plazca, ¿qué te parece?
@frammande











