HITOMARO
Como fruta verde, muchas auroras han rodado hasta un abismo. Bajo el aliso florido se vidrian los ojos del ciervo solitario, en aldeas y valles viven sólo los que tienen amor y los que no; queriendo despertar sin lograrlo las ánimas de los muertos primeros relucen como oro nativo entre peñas. En la región de las almas sin puente cruza una sola voz cantando, queriendo abrazar el más allá. (Amanecer melancólico...) un rato cierto hombre con hábito de caza se yergue en la cálida exhalación, vuelto hacia la luna, un mundo pálido claudica en el término del campo.
Anzai Hitoshi











