De más estaba decir cuan fascinada se encontraba Nari: Era como ver a una niña pequeña recorriendo un parque de diversiones por primera vez. Después de aplaudirle a un habilidoso tragafuego, continuó recorriendo el lugar abrazada a un enorme paquete de algodón de azúcar---con forma de patito de goma---y preguntando por los otros posibles espectáculos por ahí. Finalmente, se topó con la espalda de una muchacha y ganó valentía para tocar su hombro, preguntándole con suavidad: “Disculpe, por casualidad, ¿no sabe de algún otro espectáculo místico? Creo que ya lo vi todo.” @hn-naeun













