“¡Tanto tiempo!” @dvvina
Dani reconoce la voz en el primer instante en que suena, por supuesto, porque la ha escuchado a lo largo de los últimos años; la ha oído tanto en conversaciones como a través de teléfonos y hasta reconoce ciertas piezas musicales de esas que Wang interpreta. No es que se haya vuelto más culto, pero sí sabe un poco más de esas cosas, será por haberla visto prendida al piano con mirada de intensa compenetración ahí en la Filarmónica de Nueva York donde cree que Davina debe ser feliz o, al menos, encontrarse más o menos contenta. Al girarse, la recibe en un abrazo, busca él ese contacto sin parsimonia pero tampoco tan desesperado. —Davina—saluda, porque para él siempre va a seguir siendo Davina, no importa qué nombre figure en dónde. —, ¿cómo estás? —Pregunta. — ¿Ya desempacaste? —En caso que no sea así, Dani se ofrecería a ayudarla.







