risa corta es primero que recibe en respuesta, le causa gracia que mencione peleas como cosa para rememorar, es algo que no se podría esperar de nadie más que de covarrubias, quién quizás todavía las recuerda con comicidad. si tenía que decir algo que de verdad sacaba en bueno de su paso por allí y tenía como buena memoria sería las conexiones que allí hizo. que a decir verdad tampoco es que fueran montones o algunas del todo fructíferas, pero hubo un par sí que logró mantener en su vida y le resultó grato, después de todo eran las que perduraban en el tiempo. española nunca había sido muy buena en eso de entablar relaciones reales y duraderas antes de pisar suelo americano en alabaster. las que tenía en españa duraban lo que se necesitaba y luego a dar vuelta la página, conocer más y ver en qué podían ser útiles. esa visión cambió lentamente al estar los años que duró su estadía en portland, porque allí no podías ir haciendo rotación como la que solía hacer, además, y aunque le hubiese costado dar cuenta de eso, había tomado verdadero cariño con algunos luego de todo ese tiempo compartido, era lo normal supone, una vida de una persona normal con interacciones normales de la cuál se había privado por largo tiempo. con lo siguiente puede decir que se sorprende a medias, recuerda ese plan que le contó por primera vez hacía años atrás, donde no era más que eso: un plan en su mente. por lo que cuando lo concretó estuvo feliz por él, por otro de sus logros así como celebró todos los anteriores que cumplió a lo largo de sus años, pero por otro lado “ te dije que necesitabas una ciudad más ajetreada “ le recuerda, cosa que le dijo hace mucho y en otro contexto seguro, pero a española jamás se la había quitado eso de querer tener la razón siempre. a dani se lo imaginaba en ciudades donde siempre había qué hacer, dónde los clubes abundaban, la vida era rápida “ siempre puedes dejarlo para vacacionar “ anima, en caso que lo necesite. en caso que esté en disyuntiva de qué hacer, ella le recuerda que siempre puede hacer y deshacer a su antojo, es su vida después de todo, es lo que hace ella: si algo no le gusta lo cambia y ya, siempre se puede volver a eso “ ¿madrid? ¿estás pensando tomar alguna de tus ofertas? “ porque sabe que tiene un par que le han ofrecido para dirigir, capaz eso es lo que necesita, volver más a sus raíces, lo que le apasiona, porque desde que cruzaron camino se enteró que covarrubias vivía y respiraba para el fútbol. con la naturalidad de los años se acomoda contra contacto del español, dejando que brazo ajeno se amolde a su cintura mientras busca otro poco de cercanía con el madrileño. la diestra propia se le posa en la barbilla en lo que entrega pequeña caricia con pulgar “ te dije que siempre tienes un lugar en grecia por si necesitas despejar la cabeza “ si quiere nuevos aires, nuevas aventuras, lo que sea, las puertas de lo que era su hogar siempre estaban abiertas. a lo otro una risa corta “ ¿me estás juzgando por mis vacaciones largas? “ que ya iban para los tres meses y no pretendía detener, le gustaba donde estaba en el momento y pensaba que alargar días libres por otras semanas no sonaba tan descabellado “ nunca he estado en brasil “ propone “ sol, playa, carnaval, covarrubias, barceló “ labios se tuercen ligeramente como si se lo estuviese pensando “ no suena nada de mal ¿qué te parece? “
Mientras da un ùltimo trago al propio gin tonic, recuerda a Rafaela diciéndole eso. Y se acuerda de Las Maldivas de forma inevitable, por supuesto, uno de los últimos momentos donde las cosas para Dani se sintieron verdaderamente maravillosas. Se dio cuenta rápido que esa creencia suya tenía valor: hay dos o tres espacios en la vida que a uno lo hacen definir su carácter para siempre, y Dani cree que el suyo está marcado de por vida ya, que es inevitable que así sea y así se sienta. Y no es infeliz, eh, pero sigue en las mismas disyuntivas en las que estuvo toda la vida. Cambiaron pocas cosas: la relación con el padre que ya no existe en la vida de Dani, más o menos desde que el Galatasaray lo compró, y tampoco existe ese vínculo con el club de su vida, con el cual no se ha vuelto a comunicar en años. Sí aparece en canchas y estadios de tanto en tanto, todavía alentando, y nunca ha hablado mal del Real Madrid a ningún periodista. Hubo que defenderse y bastante, después de todo, habían tapes de Dani a los dieciséis, a los diecisiete y a los dieciocho diciendo que no iría a ningún otro lado nunca, que si se marchaba del Real Madrid el fútbol estaba terminado para Dani, que no habría otra cosa que pudiera sostenerle el interés ni el amor. Y a eso lo sabe. Y ni si quiera se convirtió por plata porque el contrato con el club turco no sobrepasó los tres millones de euros, y tampoco cambió radicalmente de parecer, incluso si los habitantes de Estambul gritaban su nombre sin aliento, extendiendo trapos, haciendo canciones de guerra como esa que dice Nuestra alma, Galatasaray, es nuestro único himno... y Dani se vistiò de los colores con avidez, sin quejas, pero siempre le dolió que fuera lo ùnico que pudo tocar. Siempre soñó con una Champions League, con tener al menos una bajo el brazo. Y eso lo inspirò toda la vida, si Dani era del Real Madrid incluso antes que entrara Cristiano Ronaldo a jugar para ellos. Ya estaba Dani en el predio Ciudad Real Madrid en ese entonces. —No lo sé aun. —Admite, por supuesto, no con vergüenza pero sí un poco retraído. Arruga la nariz, entonces. —Pero puede ser. —Continúa. —No me gusta estar quieto. —Y no le interesa en lo más mínimo seguir así, conflictuado, y la discoteca no le parece tan maravillosa y el trabajo de dueño, mucho menos. Piensa la decisión de haberse retirado y se le ocurre que podría haber aguantado dos, tres años más. Pero es verdad que las copas llegaban y él las besaba para las fotos y al verse en el reflejo no veía gran cosa. Eso le molesta a Dani que siempre ha sido tan arrogante y tan egocéntrico y tan enfocado en sí mismo, en lo que le pasa a él, en lo que pasa en la cancha. Pero las cosas han ido cambiando mucho, y Dani no es excepción. Tras separarse del todo de Lim Jun y tras la muerte de Whitney Craven, Covarrubias se encerró bastante en sí mismo, cosa fácil para alguien que en general nunca se ha entretenido mucho con nada más que consigo mismo y con quien lo deje bailar un rato a su lado. —Podría tomar la invitación. —Consiente. Después de todo, Atenas es hermoso y el departamento de Rafaela le gusta, y además siempre ha creído que Barceló y Covarrubias son dupla para dinamitar todo lugar existente. A lo otro, se ríe, la mano que acaricia con un pulgar es besada por Dani, que mueve la cabeza para hacerlo. —Te preguntaría si no te aburres—dice. —, pero sospecho que encuentras la manera de estar ajetreada igual. —Y así le ha parecido siempre, que Rafaela tiene un poder maravilloso para mantenerse ocupada, un poco como fuego que no se reduce. Lo otro lo conmueve un poco, será que siempre le ha gustado esos dos apellidos juntos, y agradece que el hecho que ella se haya separado rápidamente de Sterling no haya sido excusa para dejar de hablar. —Ni lo digas. Dicen que el Año Nuevo en Brasil es buenísimo. A lo mejor me anoto. —A lo mejor le trae alguna resolución que necesite escuchar, aunque duda bastante de eso. — ¿Ya te cruzaste a alguien que no hayas visto hace rato?