SEAMOS HONESTOS CON NOSOTROS MISMOS
Nuestra relación con nosotros mismos es la relación más importante que necesitamos mantener.
La calidad de «ÉSA» relación
determinará la calidad de nuestras
«otras» relaciones:
• Cuando podamos decirnos a
nosotros mismos cómo nos sentimos
y podamos aceptar nuestros
sentimientos, podremos decírselo a
los demás.
• Cuando podamos aceptar lo que
queremos y necesitamos, estaremos
listos para que se satisfagan nuestros
deseos y necesidades.
• Cuando podamos aceptar lo que
pensamos y en lo que creemos y lo
que para nosotros es importante,
podremos comunicárselo a los
demás.
• Cuando aprendamos a tomarnos en
serio a nosotros mismos,
los otros también lo harán.
• Cuando aprendamos a reírnos acerca
de nosotros mismos, estaremos
listos para reír con los demás.
• Cuando hayamos aprendido a
confiar en nosotros mismos,
seremos dignos de confianza y
estaremos listos para confiar.
• Cuando podamos sentir gratitud por
lo que somos, habremos conseguido
amarnos a nosotros mismos.
• Cuando hayamos logrado ése amor
propio y aceptado nuestros deseos y
necesidades, estaremos listos para
dar y recibir amor.
• Cuando hayamos aprendido a
pararnos sobre nuestros pies,
estaremos listos para pararnos al
lado del alguien.
“Hoy me concentraré en tener una
buena relación conmigo mismo”.
Construimos un vínculo falso al autoengañarnos, pues también engañamos a los demás, ¿el resultado? sentirmos contrariados, insatisfechos, aburridos, ansiosos, deprimidos...
• Seamos honestos con nosotros mismos.
• Confiemos en lo que sentimos y pensamos.
• Perseveremos en nuestros sueños.
• Construyamos
nuestros proyectos.
Comencemos por sentirnos bien con nosotros mismos poniendo luz en lo que es importante para nosotros.

















