{ @dorcasdoemeadowes }
Sí, era un día de diario. Y sí, ya era bastante tarde. Pero, ¿eso qué más daba? Ella era Amelia Bones. Hacía lo que quería cuando le daba la real gana. Aunque claro, siempre se podía llevar una buena bronca de parte de sus padres cuando llegara a casa. La joven bajó las escaleras de aquel bar muggle mientras se castigaba mentalmente. Aquello no importaba ahora. No debía de pensar en las consecuencias de sus actos antes de cometerlos, eso no era típico de ella. Caminó hasta el interior del bar percatándose de una presencia muy familiar. Se acercó hasta la castaña con una gran sonrisa.— ¡Hola! —exclamó— ¿qué haces por estos rincones de la ciudad? —preguntó en un tono amable. Tal vez se había perdido. Aunque le daba algo igual que lo estuviera, pues ahora se le había metido en la cabeza que las dos lo iban a pasar bastante bien juntas.







