7. Vida en comunidad (del Rey)
Comprender que la principal evidencia sobre nuestro amor a Dios es amar a nuestros hermanos.
Reconocer que somos en esencia seres que necesitan relacionarse, somos seres sociales.
Comprender la importancia de vivir como un solo cuerpo, donde Cristo es la cabeza.
Planear actividades que fortalezcan el sentido de comunidad.
¿Qué representa el día de hoy tu vida en el grupo al que te reúnes? ¿Qué ha cambiado en ti desde el día en que llegaste por primera vez hasta hoy? ¿Te gustaría compartir cuáles son las nuevas decisiones que has tomado? ¿Quisieras contar alguna vez en la que te tuviste que desprender de algo que te lastimaba e impedía que fortalecieras tu relación con Dios?
La vida de un discípulo siempre representa retos, evolución y cambios. Cuando reconocemos, como dice 1 Juan 4:16 (TLA), que cualquiera que ama a sus hermanos está íntimamente unido a Dios, es imposible dejar de ver al otro con indiferencia. Independientemente de nuestro proceso personal, hoy no somos la misma persona que ayer, porque intentamos ser más como Cristo en humildad, empatía y servicio a nuestros hermanos.
¿Recuerdas el concepto de identidad tridimensional? Aquí volvemos a aplicarlo. Y es que aunque parezca que ya ha sido demasiado mencionado, es la clave que nos ayudará a entender el concepto de esta semana.
Primero tratemos de definir iglesia. Toma un momento para comentar con tu grupo qué entiendes por iglesia. Lo primero que pensamos con el término tal vez sea referente a una construcción o a una institución. Pero, desde su origen griego, la palabra ekklesia nos habla de un llamado. Un grupo de personas que han sido llamadas para un propósito.
Tal vez te suenen esas dos palabras: llamado y propósito. Si recordamos la analogía de las naranjas, en este sentido, el concepto de iglesia sería algo más o menos así: un gran conjunto (árbol) de discípulos (ramas), cuyo sustento es Cristo (raíz) han sido llamados para un propósito (dar fruto), y esto es posible por Gracia (semilla) .
Si esas ramas no están unidas entre sí y no se sustentan de la raíz, entonces no hay árbol y el propósito de Cristo de mantenernos en unidad no se cumple.
La palabra ekklesia es aplicada al pueblo de Dios en el Nuevo Testamento porque lo describe con exactitud. Ha sido "llamado" del pecado a una nueva manera de vivir, "llamado" de la oscuridad a la luz. En este sentido, todo aquel que ha aceptado ese llamado y comienza a vivir su identidad tridimensional es parte del pueblo o la iglesia de Dios, que reúne personas de todas las razas, de todas las distancias y nacionalidades, de todas las culturas, de todos los estratos sociales y de todos los caracteres para ser semejantes a Cristo y tener una experiencia plena que es a su vez compartida.
Hoy hablaremos de la importancia de reconocer nuestra dependencia de Cristo, y entenderemos que como seres sociales, no podemos vivir fuera de una comunidad, y es parte de nuestro discipulado fortalecer ese sentido de unidad a Cristo y entre la comunidad.
El camino de discipulado mostrado por Jesús solo puede vivirse en comunidad. La familia espiritual es fundamental para que el proceso de discipulado sea eficaz, puesto que el cristiano que verdaderamente ama a Dios traduce eso radicalmente en sus relaciones personales.
Somos y hacemos iglesia cuando juntos creamos relaciones auténticas, según la naturaleza divina que implica aceptar el llamado de Cristo y lo manifestamos en nuestro servicio a los demás y compromiso de vivir una vida nueva.
“El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. “ (1 Juan 4:8 RVA)
“Sabemos y creemos que Dios nos ama, porque Dios es amor. Cualquiera que ama a sus hermanos está íntimamente unido a Dios. ” (1 Juan 4:16 TLA)
“Desde entonces, Jesús comenzó a decirles a todos: «Vuélvanse a Dios, porque su reino se va a establecer aquí»“ (Mateo 4:17 TLA)
“Después de todo, en el reino de Dios lo más importante no es comer ni beber, sino practicar la justicia y la paz y tener el gozo del Espíritu Santo. El que de esta manera sirve a Cristo, le causa alegría a Dios y es respetado por la gente. Por tanto, hagamos todo lo que sea posible para contribuir a la armonía en la iglesia y a la edificación mutua.” (Romanos 14:17-19 NBV)
“Que se congregaban regularmente para escuchar las enseñanzas de los apóstoles, tener comunión unos con otros, compartir el pan y orar. Un profundo temor reverencial vino sobre toda la gente y los apóstoles seguían realizando milagros y señales. Los creyentes permanecían constantemente unidos y compartían entre sí todas las cosas; vendían sus propiedades y repartían el dinero entre los que estaban necesitados. Todos los días se reunían en el templo y en los hogares, compartían los alimentos con regocijo y sencillez de corazón y alababan a Dios. Todo el mundo simpatizaba con ellos y todos los días el Señor añadía a la comunidad a los que habían de ser salvos.“ (Hechos 2:42-47 NBV)
“Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la iglesia. Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con su presencia.” (Efesios 1:22,23 NTV)
7.3.1 Contesta las siguientes preguntas:
A. ¿Existe cristianismo y discipulado verdadero sin comunidad?
B. ¿Cómo se asocia la vida en comunidad con la misión que Cristo confió a la iglesia en nuestros días?
C. En el verso 47, de Hechos 2 dice se menciona que los primeros cristianos al congregarse en comunidad alababan a Dios y tenían gracia con todo el pueblo. ¿Qué acciones prácticas podemos realizar en el grupo para lograr una mejor conexión con Cristo en adoración que sea también visible en nuestro entorno?
D. Con base en los últimos desafíos que hemos realizado, ¿Qué acciones prácticas podríamos llevar a cabo en nuestra comunidad para fortalecer nuestra unidad y al mismo tiempo servir a los demás?
Piensa qué se puede implementar en tu comunidad espiritual para dar mayor valor a los lazos y testificar en tu entorno cercano.
Al pensar en unidad y comunión, no podemos evitar considerar la Trinidad: la unión de Dios en tres seres implica fundamentalmente que ‘‘Dios es en sí mismo comunicación permanente”, una comunión de amor, una unidad de propósito y unidad en acción: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Trinidad no es un enigma que necesita ser resuelto, sino, el modelo según el cual todas las relaciones humanas inclusive la iglesia deberían ser estructuradas. La Trinidad tiene profundas implicaciones sociales. ‘‘No es la autoridad completa de una sobre otra, no es uniformidad de una masa indiferenciada, ni la autosuficiencia de aquel que trabaja solo.” (Howard Snyder).
Dios es un Dios que busca una relación, es un ser relacional y nos creó con esa necesidad en nuestro ADN espiritual, al mismo tiempo que somos seres singulares y únicos. Dios nos capacita en su propósito y nos guía con amor, esperando que experimentemos nuestra nueva vida en él junto con nuestros hermanos. Es así como podremos vivir #ElReinoEntreAmigos.