Una bola huacha es un objeto, persona, etcétera que no tiene acogida. Para ponerlo en términos más simples y gráficos, se dirá que una bola huacha es una bola que se desprende de una mano y rueda sin que nadie la tome, la bola hará esta acción mientras todos observan como realiza la trayectoria con rumbo desconocido. Ni siquiera la bola huacha sabe muy bien cómo terminará. Si es afortunada, su viaje acabará bien y puede que hasta alguien decida tomarla. Otras bolas huachas en cambio, no son tan afortunadas; terminan bajo las sucias ruedas de un automóvil, aprisionadas por las fauces de un perro u en las manos de un niño mañoso. O bien, puede que la bola huacha jamás deje de rodar. Es una vida dura, pues no se trata de libertad sino de desamparo de un objeto esférico que no puede detenerse y no tiene dueño. Su vida sería distinta si fuese una bola de billar pues tiene propósito y compañeros. Si fuera bola de boliche podría manifestar su ira y desconcierto de la mano de su amo. Pero esa no es la existencia de la bola huacha.