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@jovenaspirante
Loving Vincent (2017)
Mm
Me quiero volver el soldado más triste El más azul de todos El más gris de todos No sé cuál color prefieres tú
Quiero ser condecorado con las tripas de mis recuerdos El heroé de los que perecieron en el bosque nevado
Quiero ser él que vuelve a casa trayendo a cuestas las ooos del mundo, acariciando sin tocar, estando sin estar.
Me quiero volver el soldado más triste, consumirme como cigarrillo infinito de ceniza aciaga y sabor mentolado.
Quiero ser el sepultado, con larvas como hermanas y hormigas como alma.
Me quiero volver el soldado más triste y el mas piadoso, el que vuelve a la tierra, sin remordimientos, difuminado en polvo.
J O V E N A S P I R A N T E
Bola Huacha
Una bola huacha es un objeto, persona, etcétera que no tiene acogida. Para ponerlo en términos más simples y gráficos, se dirá que una bola huacha es una bola que se desprende de una mano y rueda sin que nadie la tome, la bola hará esta acción mientras todos observan como realiza la trayectoria con rumbo desconocido. Ni siquiera la bola huacha sabe muy bien cómo terminará. Si es afortunada, su viaje acabará bien y puede que hasta alguien decida tomarla. Otras bolas huachas en cambio, no son tan afortunadas; terminan bajo las sucias ruedas de un automóvil, aprisionadas por las fauces de un perro u en las manos de un niño mañoso. O bien, puede que la bola huacha jamás deje de rodar. Es una vida dura, pues no se trata de libertad sino de desamparo de un objeto esférico que no puede detenerse y no tiene dueño. Su vida sería distinta si fuese una bola de billar pues tiene propósito y compañeros. Si fuera bola de boliche podría manifestar su ira y desconcierto de la mano de su amo. Pero esa no es la existencia de la bola huacha.
Joven Aspirante
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huacho, cha
adj. y s. amer. [Niño] huérfano o abandonado por sus padres m. amer. Surco, hendidura que se hace con el arado en la tierra.
definition source
Goethe’s Faust - illustrated by Harry Clarke.
I have another even prettier version here. (If you’re going to mortgage your soul, don’t do it cheaply.)
Mephistopheles still owes me a Marlowe version to complete the Triumvirate.
inspired by this all time lady, Kate Moss.
ps. Yes, I aspire to draw/illustrate.
Somehow, I know all those books at its shelves got a secret plan to seduce me...
And I'm completely defenseless.
biblio-
a combining form occurring in loanwords from Greek βιβλίο ( bibliography ); on this model, used in the formation of compound words with the meaning “book” ( bibliophile ), and sometimes with the meaning “Bible” ( bibliolatry, on the model of idolatry ).
The Abbey Bookshop, Paris, France
via michael
This made me smile
McQueen 2013
via (x)
El asesinato es un arte, y como tal, el privilegio de cometerlo debería reservarse a unos pocos individuos realmente superiores. Y las víctimas, seres inferiores cuyas vidas carecen de importancia, obviamente.
La soga (The Rope) - Alfred Hitchcock
Un buen hombre
El 3 de junio de 1993 en un lugar de este grande pero al fin insignificante mundo, C.C asesino a su novia, madre de su pequeño hijo de 4 años. A pesar de las denuncias de violencia intrafamiliar, visita a Susana constantemente para violentarla. Y ese 3 de julio lo hizo nuevamente, escurriéndose hasta el patio posterior de la modesta vivienda de dos habitaciones. Resguarecido por la noche, nadie lo vio en medio de la oscuridad.
La puerta de la cocina, siempre abierta hasta las once de la noche, le sirvió de entrada al hogar.
C.C encontró a Susana, sentada en un sillón mirando televisión. Ella al verlo, se levanto sobresaltada y le pregunto ¿qué haces aquí?. El le contesto que se llevará algunas cosas. La mujer comprendió el fin que tendrían y decidió que no estaba dispuesta a permitir que la despojara de lo que tanto trabajo le había costado.
Mientras el hombre comenzaba a desconectar el aparato de música nuevo, Susana se abalanzo sobre él colgándose con fuerza de su cuello y lanzándolo hacia atrás. Uno de los parlantes cayo.
El hombre la tomo de los brazos, sacándosela de encima y empujándola lejos. Pero Susana no se rinde, en aquel equipo su hijo escuchaba los cassettes de programas infantiles de la tele. Se lanzo otra vez y comenzó a darle golpes de puños que resonaban en la espalda de C.C como si se tratará de un recipiente profundo y vasto.
El hombre con el equipo aun en las manos era incapaz de defenderse, lo que hizo bullir en su interior una especie de ácido corrosivo y repleto de drogas de baja calidad. Aguantando los golpes, deposito el aparato electrónico sobre la mesa. Busco algo en su cintura y se dio la vuelta, mostrándole a Susana lo que había encontrado. Ella dejo de golpear y estupefacta se echo hacia atrás.
Cálmate mierda, le dijo con voz áspera pero sin gritar. Y ella se quedo quieta mirando el filo de un cuchillo de al menos quince centímetros de largo que el padre de su hijo sostenía en la mano. El hombre se giro sin soltarlo y tomo el equipo de música.
En un acto irracional, un momento desmedido y fuera de toda mesura, Susana olvido presente, pasado y futuro. Avanzo hasta Camilo y lo tomo del brazo tironeándolo y gritando ¡No!. Pero con rapidez su clamor se vio acallado. Con el cuchillo atravesando el corazón retrocedió hasta dar con el mueble grande y negro que había heredado de su madre.
Tosiendo y anonadada, sorprendida aún por el ataque y luego, por su propia muerte, se deslizo poco a poco hasta el suelo.
Un Mamá rompió el silencio sepulcral. Susana con dificultad respondió: Hijito, temiendo entonces por la vida de su hijo. Tal vez si se salvaba…
Anda a acostarte, dijo el padre y el pequeño confundido y resfregándose los ojos aún afectados por la luz, dudo unos instantes intentando comprender los goteantes labios rojos de su madre para luego obedecer, aun más confundido.
C.C espero unos minutos, mirando el cuerpo de la mujer que se suponía debía amar y cuidar. Todo se ha ido a la mierda, pensó. Luego cogió el equipo tan codiciado y se marcho.
Esa historia es parte de mi niñez, parte de los registros más claros que tengo de aquella época tan temprana. Supongo que se preguntarán que puede hacer una persona tras pasar por semejante experiencia. Les puedo contestar que VIVIR.
Por supuesto, existen más opciones pero son bastante limitadas y se subeditan a nuestra existencia primigenia. A mi me quedaron dos más que nada: Crecer y convertirme en un buen hombre. O crecer y convertirme en un mal hombre. Elegí la segunda. No obstante, opte por ser el mejor mal hombre posible; nada de hurtos, asaltos o ser un maldito drogadicto sino lo mejor de la escoria humana.
Para esto, primero me convertí en intocable. No por que fuese un matón sino por que no permití que nadie se me acercará ni me amasé jamás. Y los que lo hicieron... bueno, ellos no salieron muy bien de la experiencia. Libre de ataduras existía la posibilidad de dejar el estado de realización mental a pasar al más puro empirismo. Y del mismo modo, debía avanzar en los sujetos de estudio, ya no bastaban simples animalillos como el gato del vecino o la tortuguita de la hermana. Necesitaba una presa digna de un mal hombre como yo.
El 3 de junio de 2009 conocí a mi primera víctima y así han continuado apareciendo más durante los últimos años. Mi metodología nunca ha sido demasiado complicada. Escojo alguna chiquilla en un algún local nocturno – nunca el mismo,lógico – y luego de un cierto cortejo las invito a que se marchen conmigo. Siempre aceptan.
Afortunadamente, soy un tipo bien parecido. Mi cuerpo expresa la carga genética de mi madre, una mujer muy guapa. Además, tuve la suerte de poder educarme contrario a todos los designios sociales. Como ven tengo todo para ser un buen hombre.
No llevo las chicas a el lugar donde vivo ni a uno “más privado”. Solo vamos a pasear a algún parque desolado donde acechan los hombres peligrosos.
No. No intimo con ellas. Me conformo con ver sus expresiones de sorpresa, terror y abandono, facetas de teatro sin orden particular. No creo torturarlas, al menos no fisicamente, ni tampoco desacralizo sus cuerpos. La verdad, no busco la extensión del sufrimiento físico. Prefiero alimentarme de la zozobra, de la desilusión al darse cuenta que todo plan ha sido amagado. Los pequeños deseos; un par de zapatos, ir al cumpleaños de Jani, llegar a casa a dormir. Y los grandes sueños; viajar a Europa, sacar la carrera universitaria, casarse, tener hijos, amar, VIVIR. Todo ahogado bajo la mano de un hombre que juega a ser Dios.
Curiosamente, nunca me han tomado siquiera como sospechoso. Son niñitas fáciles pero si pensarán más allá de todos sus prejuicios podrían verme.
Pero hoy después de ocho años, tengo miedo. O tal vez inquietud. En la oficina he conocido una chica y la invite a salir. Jamás había hecho algo así pero no pude contenerme. No deseo asesinarla pero si así fuera no la habría invitado. Me confunde.
Hay veces que me encuentro a mí mismo navegando por aquel túnel repleto de esos rostros teatrales, pero cuando la protagonista se transforma en ella, la escena se detiene, su rostro permanece in móvil hasta que le dijo algo incompresible y sonríe, entonces toda la ensoñación acaba y ella y yo seguimos vivos.
Pero esta noche saldremos y me pregunto si seré capaz de mantenerla a salvo. Podría cortar por lo sano y cancelar la cita pero no puedo ni debo. Seguramente, se ha arreglado con esmero pues sé que le gusto. Entonces apenas la vea deberé tomar una decisión. VIVIR o MORIR.
Si sigo mi destino, trazado desde tan tierna edad tendré que matarla y dejarla ser una más de mi colección. Por otro lado, podría conservar su rostro fresco e intacto para mi visión todos los días, al despertar y al dormir… Tal vez podría dejar que entre, darme la posibilidad de ser...
Me miro al espejo y logro ver que no me parezco en nada al sujeto que era mi padre. Quito un poco de espuma y desaparece un trazo de barba.
Quizás hoy pueda intentar ser, no el mejor, pero al menos un buen hombre.
j o v e n a s p i r a n t e | tumblr
The only thing holding me together is the very thing that is slowly slicing me apart.
When you talk about music, your face lights up, starting from your mouth as it draws into a smile—not like the posed ones you paint on for pictures, but a full, brimming smile that threatens to sneak into...
Pero no soy poeta. No soy más que un registrador muy consciente. Lolita, Vladimir Nabokov
Esta no es una historia de terror... parte I
Esta no es una historia de terror. Es la historia de cómo mi tía volvió de la muerte.
Eran eso de las once de la mañana y corríamos hambrientos en el segundo piso de la gran casa de mi tío abuelo. Normalmente, a estas horas podíamos ir hasta la cocina y pedir algo de comer a la criada pero no en esta ocasión. Nos habían ordenado permanecer arriba pues temas de adultos debían ser tratados abajo.
En ese entonces la casa de mi tío abuelo me parecía una mansión, tenía hermosos acabados, todos de madera pero lo que más me gustaban era las lámparas de lágrimas. Mi tía Margo me había contado una vez que las hacían con el agua que brotaba de los ojos de doncellas abandonadas o que se encontraban presas en alguna torre. Y yo le creí.
Para vencer el hambre, nos pusimos a jugar a las escondidas, luego a la pescada, a las muñecas. Pero no importaba cuanto jugáramos y cuanto hiciéramos, mi mente no lograba distraerse de lo que podía estar sucediendo abajo. Antiguamente, los niños no sabían de los asuntos de los mayores, ni siquiera podían hablar en la mesa, muy al contrario de lo que sucede ahora. No sé que será mejor.
Entramos al cuarto de mi abuela, que tenía dos grandes camas, donde dormía tía Paula y ella. Y nos tendimos sobre ellas, cansados. De vez en cuando, volaban algunas castañas, que se dejaban sobre las camas para espantar a las pulgas. Mientras comenzaba un guerra más dura de castañazos, un hormiguero curioso comenzó a bullir dentro de mi cabeza por lo que me escurrí fuera de la habitación. Nadie se dio cuenta pues cuando era niña era bastante menuda. Camine a paso leve, de lo contrario las tablas crujirían y tanto los demás niños como los adultos se darían cuenta de mis pretensiones.
Llegue hasta la pequeña salita de estar, llena de sillones y algunos libros, y muchos juguetes desparramados. Tuve que andar con cuidado pues temía tropezar con alguno. Luego, con el pie suavemente hice a un lado un camión de madera y me acosté sobre el suelo. Pude escuchar mi palpitar en la casa. Podía haberme deslizado hasta el descanso de la escalera, sin embargo, esta estructura crujía más que todo en aquel lugar. Pose la oreja sobre las tablas desnudas. Un sonido poco nítido venia desde abajo. Era una voz grave. Mi tío abuelo. De pronto, una mujer intervino con la voz un poco más alzada. Pero aun así no podía distinguir sus palabras. Entonces, apareció por el rabillo de mi ojo un círculo dibujado en la madera. Era un nudo pequeño, que en su redondez casi perfecta se me ofrecía como un pasadizo entre mi curiosidad y lo que me intrigaba. Lo empuje suavemente con un delgado dedo y se giro como una puerta secreta, sin desprenderse de la tabla. Pero nadie hablaba ya. Lleve mi ojo hasta el nudo vacío. Y entonces, la vi.
Mi tía Margo era la menor de las hijas de mi abuela. Me gustaba pues era la más joven y no tenía ni marido ni hijos. Sólo tenía 18 años. Era delgada. Su cabello era oscuro y bajaba tupidamente en una melena ondeada. Y su rostro estaba colmado por unos ojos grandes de expresión algo triste. Pero no hay que pensar que se trataba de alguien infeliz, muy por el contrario, era alguien vivaz. Sin embargo, de un día para otro todo cambio.
El pasadizo que había abierto daba justo al gran comedor y sobre la mesa oscura yacía mi tía Margo.
De repente, desde un costado de la habitación que se encontraba fuera del radio de visión, apareció un hombre rígido, vestido de traje oscuro, una camisa de cuello apretado y con unos espejuelos muy pequeños. Camino en dirección a la mesa y entonces vi la jeringuilla que sostenía entre las manos. Tomo el brazo de mi tía y subiendo un poco la manga de la camisa, inserto la delgada punta metálica en su carne. Pero ella no se movió. Luego, su extremidad cayo con un golpe sordo sólidamente sobre el mesón. Una espada helada me atravesó la espina y tuve que apretar mi cuerpo al sentir que sus esfínteres en cualquier momento cederían. Respire hondo y empuje mi rostro aun más contra el orificio para poder ver con mayor detalle. El hombre apareció otra vez después de haber hurgueteado dentro de su maletín de cuero. Esta vez, alzo la jeringuilla en el aire y la golpeo con la punta del dedo, luego lanzo un pequeño chorro. Después, se acerco al otro costado de la mesa y nuevamente, inyecto a mi tía en el otro brazo.
Mi tía Margo estaba completamente de negro. Llevaba puesta una camisa negra, con los primeros botones abiertos, una falda de lana negra y un chaleco de angora con pequeños y redondos botones lustrosos, que me encantaba acariciar y soñaba con recibir algún día. Su cabello lo llevaba recogido con dos trenzas que coronaban su cabeza por los costados y se unían por detrás en un espiral desastroso. Y me di cuenta de que no llevaba medias. Sus piernas estaban desnudas y marcadas con pequeños moretones. Pero me detuve en sus rodillas.
Estaban rojas como si se hubiese arrodillado una y otra vez hasta el punto de herírselas, abriendo pequeñas grietas de carne viva en su piel. Y luego, vi sus manos. Con los brazos semi abiertos a un costado de su cuerpo, lleno de pequeñas magulladuras y vénulas torturadas, baje por las muñecas hasta sus dedos, donde sus nudillos se encontraban totalmente heridos, rojos como cardenales. Que dolor debía sentir.
Pero entonces comprendí que ella, donde estuviese, era incapaz de sentir cualquier cosa.