Huaynos
Les dejo por aquí unos huaynos peruanos, mi nuevo gusto culposo desde que volví de un viaje a Cusco.
Una de las cosas de las que es más fácil fascinarse cuando viajas a Sudamérica, es de su música, principalmente la que prevalece en sus folclores más tradicionales, como son los huaynos, un género propio de la región central andina.
Su interpretación es común a lo largo del Perú, el occidente de Bolivia, el norte de Argentina y el norte grande de Chile, y es practicado por una variedad de grupos étnicos que conformaban el imperio incaico, especialmente el pueblo quechua, con variantes propias de cada región, donde hasta la fecha se cantan y bailan en festividades.
Así, la historia del huayno se remonta a la época precolombina como una forma de música rural tradicional, tocada originalmente con flautas (quenas, zampoñas) y percusiones (wankaras, tinyas, legueros, tambores chamánicos, maracas de calabacín)
El genero se conoce hoy en día porque se conservan instrumentos originales, algunas crónicas y una gran tradición oral, que sobrevivió gracias a la forma en que fue conquistado el Perú, que en cierta forma fue de manera menos "aniquiladora" como lo fue, por ejemplo en Mesoamérica (Pizarro solo quería saquear las riquezas e irse, no colonizarlos como Cortés en México).
Por ello, a pesar de la poca información que las culturas andinas dejaron sobre sus sonidos y formas musicales, este género ha sobrevivido maravillosamente y es fácil de identificar, incluso sin saber demasiado de teoría.
Además, el estilo mutó poco a poco durante la conquista española, siendo estilizado en el periodo virreinal con nuevos instrumentos de origen europeo:
El huayno se toca en tiempo binario de dos por cuatro y se caracteriza en forma tradicional por la alternancia de una negra con dos corcheas. Las melodías son tradicionalmente pentatónicas (cinco notas musicales sin tonos intermedios: do,re,fa,sol,la), pero las diatónicas (mayor y menor) están presentes en las zonas de mayor influencia española. Las armonías consisten en una alternancia de mayor y menor. Posteriormente se integraron instrumentos europeos como arpa, violín, guitarra, charango, mandolina, laúd o acordeón. Se canta en coplas, tradicionalmente en español, quechua u otros dialectos según la región. Los pares de versos se repiten, a menudo con ligeras variaciones en el texto.
(fuente: Wikipedia)
Quizá sea el uso de escalas pentatónicas lo que explica porqué esta música a veces tiene tintes asiáticos, lo que en parte le da el efecto místico y exótico que tiene. Esos tambores de piel, sus vientos de madera, hueso o barro, que parecen emular el canto de las aves de presa de sus cordilleras, o el sonido chillante de sus curiosos instrumentos de cuerdas como el charango (originalmente hecho con el caparazón de un armadillo), inmediatamente te transportan a las montañas donde nacen. Y aunque muchas de las temáticas de estás canciones son de desamor y añoranza (por el ser amado, por la tierra, por la libertad), sus melodías y ritmos en contraste casi siempre son muy brillantes y alegres, tanto que cuando menos te das cuentas ya estas moviéndote con esta música tan alegre y al mismo tiempo tan emotiva.
Claro, a través del tiempo se han ido sumando fusiones nuevas y a las ya de por sí variantes originales que esta música tenía en cada región de los andes donde llegó gracias a la gran expansión del imperio inca. Así, podemos encontrar hoy desde las vertientes más poperas y/ o "románticas" (con artistas como William Luna o Antología), lo más limpio o académico del estilo, con guitarristas como Jaime Guardia o Manuel Silva, lo más rockero (Los Jaivas), de trova y denuncia social con nombres como Inti-Illimani o Quilapayún. Tenemos lo más moderno y electrónico, con DJ's como Rodrigo Gallardo o Nicola Cruz que claramente tienen influencias... o incluso lo más festivo y popular, en estilos como las "chichas" o cumbias andinas, en grupos como Los Llayras o Los Askis, que hasta aquí en CDMX son bastante bailados. Como sea, en todos estos estilos viejos y nuevos, la misma raíz es evidente. Y es muy bella.
No se si por ser de México, que tengo esta sensibilidad tan grande por el folclor latino de países hermanos, que como el mío, tienen estas culturas tan milenarias y tan ricas (y cuya música colecciono), pero así tengo yo mis épocas donde me obsesiono tanto por un estilo que no lo suelto en varios meses.
Ahorita me declaro adicto a los huaynos.
En fin, la música se debe explicar poco y escuchar mucho, así que les dejo por aquí esta playlist de Spotify llamada -amorosamente- "Ombligo de mundo" (por referencia a Cuzco, la capital del imperio inca), que creo sirve muy bien para dar esa probadita de los que es el folclor andino, notas hermosas, de gente humilde que comenzó a cantar no para ser "famosa", no para ganar dinero, sino para hablarle a sus montañas, a sus dioses (la naturaleza), al viento, a sus ríos o a sus aves y flores. Cantos de alegría, de amor, de soledad, de libertad, de vida y a veces de muerte (por las guerras que libraban entre tribus). Sonidos de culturas milenarias, algunos de ellos aún en quechua, el idioma oficial del imperio inca, u otros dialectos de la zona como mapuche, aimara o mapudungún.
Se que la expresión "ombligo del mundo" es algo de lo que se ha abusado un poco (ya saben, el hombre en su homo-centrismo). Incluso aquí en CDMX, tenemos un pequeño volcán llamado Xico dentro del municipio Valle de Chalco, Estado de México. Es una de esas regiones que la ciudad se ha comido por completo, por lo que está simpáticamente rodeado de mancha urbana. A ese lugar igualmente le llaman ombligo del mundo (xictli en náhuatl significa "ombligo").
También se le llamó así a la antigua Tenochtitlán en el siglo catorce. Y para otros, el verdadero centro del mundo está en Argentina (desde 1507). Para otros en China (desde el 1,600 dc).
Pero Cuzco tiene el derecho de antigüedad, pues es llamado así por lo menos desde el año 1,000 a.c.
Que tampoco pasen desapercibidos en esta lista las voces de cantautores y gigantes de la trova y del canto de protesta, como Victor Jara, Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, o Mercedes Sosa, pues son de los principales artistas que se han ocupado a rescatar estas tradiciones sonoras tan nuestras y han usado el poder de la expresión artística para despertar las conciencias y luchar por los derechos de la gente de sus países. Si no los conocen, se pierden de gran parte de lo que es la ideología y identidad de la cultura latina, que no es por nada, pero sin duda es de las más ricas del mundo.
Felices "toneadas" 👌
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