el espejo
es necesario empezar el día con un buen desayuno, y como en lunes todas las calles de nuestra piscina están ocupadas por una tropa que patalea como si no existiese mañana, decidimos acercarnos a la sierra para poder charlar. no es sitio que se prodigue por la excelencia de sus productos la cafetería del hotel miranda, pero alguna de las mesas junto a los ventanales que dan a la bonita calle floridablanca, es tan decadente y acogedora a la vez, que el té negro con gota de leche y el bizcocho casero supieron a gloria.
esa mañana estuvo cayendo agua-nieve, soplaba media ventisca y hacía un frío del demonio. todo esto hizo que el patio de reyes del monasterio estuviese sin un alma, y dimos un paseo en el que nos sentimos como parte de ese grandioso sitio, solos en medio de sus proporciones áureas.
tuvimos además la inmensa suerte, como puede verse en alguna de las fotografías, de encontrar el espejo perdido por Juan de Herrera, que muchos y durante muchas generaciones, han buscado desde el siglo XVI, en que se terminó la construcción del monasterio. ya de vuelta, hubo que dar un rodeo importante, subiendo y bajando montañas bien cargadas de nieve, para así despistar a espabilados que pretendían apropiarse de nuestro recién descubierto secreto.
somos afortunados, el espejo es precioso, y ya sabemos donde verlo cuando nos apetezca.










