Duró unos diez, quince minutos en el funeral, pues apenas vio que algunas personas se preparaban para discursos, el castaño se levantó haciendo el menor ruido posible y se alejó a un sector más tranquilo, con lágrimas en sus ojos y algún que otro fluido cayendo por su nariz. Apenas conocía al chico pero su muerte le dolía. Le dolía casi tanto como saber que había fallado, que no había logrado salvar a todos. Se dejó caer en el suelo y abrazó sus propias piernas, como cuando era pequeño. Escuchó pasos que se acercaban y, antes de que le pudiesen decir algo, dijo “No intentes hacerme volver” / @atrapadosstarters










