De Nuevo en mis Desastres
Es hora de aceptarse, de amar tu propia locura, me pregunto que tan aburrido sería ser todos iguales, sin esencia, todos por un mismo camino, creo que eso nunca sería posible.
Cuando eliges estar de tu lado, del que predicas sueles mantener esa línea a la que estás dispuesto a tomar en dirección a tu verdadero camino, entonces por qué debemos cambiar? Entonces por qué muchos pretenden tener otra personalidad para esconder su verdadera identidad, realmente todos nos mostramos cómo deberíamos?
Es terrible vivir sintiéndote otra persona entonces para que escoger ese camino, era muy aburrido para mi, lo que muchos no saben es que sufrí de violencia y no cualquiera, la de mi propio padre, era realmente confuso sentirse ahogado, inclusive derrotado. Luego de la enfermedad por la que mi madre pasó, de todo el desastre, de ver cómo una hermosa flor se marchitaba sin querer, de que una guerrera estaba perdiendo hasta morir en una batalla, en esa en la que demuestras tu furia pero también donde se nota el miedo, ese miedo de que las cosas salgan mal, ese al que no quieres llegar.
Era muy fuerte cuando creí disfrutar las cosas de otra manera pero la realidad es que yo igual me estaba marchitando, luego de que mamá falleció yo mismo sabía que venía, el machismo de mi papá, claro ese en el que creía que todos sus hijos íbamos a ser los machos vernáculos de la familia, esa hombría que llega hasta cuestionarme, ese fue el tsunami que me golpeó, el que dirán, el que ahora no solo ya no estaba la capitana del barco ese que quedó sumergido en un precipicio junto a la razón de mi padre, nunca me olvidaré el día que me preparaba para una audición muy importante para mi, la audición para estar dentro de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, más que por quedar era por la experiencia, por exigirme mucho más, capaz sonaba loco y descabellado pero lo quería hacer, pasaba día y noche estudiando, hasta dolerme los dientes, era de madrugada y apenas estaba terminando y había llegado con esa mirada endemoniada sumergida en alcohol, si, era mi padre, dolor inclusive desesperación, la depresión, el sentirse vacío, burlado al tener que lidiar ahora más de cerca con el “mariquito” de su hijo, debo decir que tenía miedo a enfrentar ese tsunami, porque no solo pegaba con puño cerrado, pegaba fuerte, mi papa en esa de sus borracheras me lazo un trapero con escoba y demás, solo dije -Que te pasa?- y luego me arrojo otro golpe, pero con su mano, si, con sus propias manos, me partió la nariz, sin razón, sin justificación, ese momento en el que te preguntas -esto realmente está sucediendo?- no me explicaba tanta ira, tanto remordimiento, podía llegar a creer que era odio, no pude seguir con la idea de que en ese instante estaba sangrando sino que seguía, hasta que me levante, estalle, grite y también cerré mi puño, ni yo mismo me lo imaginaba, esa no era la educación que me habían dado pero mi agotamiento, mi miedo, mi cansancio también reaccionó, de lo último que recuerdo de ese feo momento es mi hermano saliendo de la habitación gritando -Yaaa hasta cuando!?- con mi papá apunto de lanzarme una silla del comedor central encima, de esas de madera pesada, no era suficiente?
Lo peor no sólo era que estaba viviendo una verdadera telenovela en mi hogar, ese el que dije una vez que era mi infierno, no pude más, huí, ese momento estaba sumergido en el mar de mis desastres, salí corriendo, agarré lo poco que me quedaba, pase de casa en casa, de mis amigos, mis tíos, esos que me recibieron como un miembro más de su hogar, si, como en esa casa que quería para mi, esa casa de la que hablaba de pequeño, si, esa misma que quería que todos vivieran en ella, a pesar de que mi realidad estaba quemándome siempre soñé con grandes cosas, tanto así que la música era lo que me enamoraba cada día más, tocar una sinfonía, obertura o una simple obra me hacía sentir en el cielo, ese del que tanto hablo, me sentía extasiado y me atrevo a decir que hasta excitado, es mi pasión y así la transmitía, la sinfónica me hizo seguir adelante, encontré donde estar en paz, de estar en mi casa, era increíble estar ahogándome pero disfrutando de lo que hacía, una vez me dijeron que podía ser el fagotista que me diera la gana, así, a pesar de haber pausado la música por un segundo debido a tantas incógnitas que tuve en un momento de mi vida, podrían pasar meses y aun así todo me salía con el mismo sentimiento que la primera vez, esa que me impulsó a convertirme en el primero de una fila entera, de llevar también el mando, estaba siendo El Capitan de mi propio barco, esa persona que me dijo eso fue mi caza talentos, ese que creyó en mi, me hizo llegar a la capital, a tocar con el mejor instrumento, a grabar un disco y a presentarme junto a una orquesta en una de las principales salas del país, ese era mi momento, a pesar de que luego la historia debido a la situación de mi país había cambiado me asegure de disfrutar ese instante como si fuera el último y lo disfruté hasta el final, luego la mejor lección que le podía dar a quien pudo ser mi apoyo era eso, que no me rendí, que me levanté, que el marico que golpeaba por ser un mal ejemplo era el mismo que había salido adelante sólo, sin su ayuda, sin más que mis ganas de seguir, de ir contra del mundo que piensa en la homosexualidad como una aberración, como una condición que no existe, porque no estoy enfermo, ni necesito psiquiatras para que acomoden mis defectos de fabricas, ahí mi papá se dio cuenta que al que le dio la espalda era quien ahora lo estaba ayudando, ahora era yo quien daba la mano, pero dispuesto a que las cosas fueran distintas, no sirvo para ser egoísta y llevar odio, desprecio del que muchos de los que han escuchado esto creen que pude llegar a sentir, no, nunca he servido para guardar rencor, sé perdonar, a pesar de golpes, de llegar haberme sentido sumergido en pura mierda no tengo un corazón podrido, perdono porque de nada me sirve haberme tomado el tiempo para ser solo basura, no, ese no es mi legado.
Hoy más que el perdón es nada mas que el sentimiento de dejar la guerra, también muchos miembros cercanos hablaron lo peor de mi, sin imaginarse de que yo lo sabía, aquellos que se burlaron una vez no me importaba, era una pérdida de tiempo, era mejor mi fuerza, esa que no se detiene, he salido adelante prácticamente muy desapegado a la idea de estar acompañado más que por el apoyo de mis verdaderos amigos, mis tíos y primos más importantes para mi que no me menospreciaron, pero lo que he conseguido ha sido gracias a mi constancia, a mi espíritu, mi fortaleza y resilencia, ese poder de afrontar lo que sea y seguir el rumbo que elegí, porque siempre seré una de esas dos estrellas de las que mamá hablaba, esas dos estrellas que más brillan en nuestro cielo, mi hermano y yo.
-nunca dejes a tu hermano sólo, prométemelo-
Esa promesa que aún debo, ahora estoy a miles de kilómetros lejos de mi mansión, si, la mansión Morán que tenía hasta alfombra roja en las celebraciones, esa donde el ambiente era mi fiesta, mi show, mi amor porque todos cupieran en un mismo lugar, alguna vez lo fue, ese que me dio alegría y tristeza, ese que aún extraño pero que si estoy lejos es por mi poder de lograr y querer aún mucho más, mi promesa aún sigue en pie porque no hay día en que no la tenga en mi mente, no hay día en que no piensa en la amargura de mi alma cómo le digo yo, porque sueño tenerlo junto a mi de nuevo, que siempre estuvo tan cerca pero Tan lejos, ese al que prometí con mi vida darle el éxito y por el que trabajo, son muchas las cosas que quiero y que aún me faltan por conseguir esa cima de la cima, y lo haré también junto a el, a esa segunda mitad, ese pedazo de mama al que tanto amo y añoro, el destino me lo permitirá y de eso estoy seguro, inclusive hasta mi padre porque hoy somos distintos, hoy no existe esa guerra, tal vez por mi lejanía, tal vez por el cansancio, tal vez porque realmente nos dimos cuenta que esa tormenta no tenía que durar para siempre.
Ahora enfrento un reto, un reto en silencio, muchas veces me pregunté a mi mismo -Hasta cuando?- alguna vez escuché que sólo los grandes guerreros están hechos para las peores batallas, no se si esto sea una batalla, no se si perderé, lo cierto es que aún tengo fuerza, esa que mueve mucho más que sólo montañas, mi fe, más bien quise reírme de mi nuevo desastre, debo decir que al principio fue mucho más duro de lo que imagine pero ahora lo estoy superando como me lo prometí, es algo del que no hablo, estoy sin palabras, callado, inclusive queriendo gritar, aquí estoy de nuevo, de pie, con esa risa que siempre llevo y ese espíritu que quiere hacerte reír, ese no cambiará por nada, ni porque me caiga de nuevo, tuve la mejor enseñanza y el mejor ejemplo, tuve ese mismo miedo que experimenté cuando estaba sumergido de nuevo en el mar de mis desastres pero sólo quiero decirte que tal vez no esté seguro de lo que realmente necesito, sólo estoy convencido de que lo obtendré, vencer.