IF: [Escribir] es un oficio escogido. Es una forma en la que quiero manifestar sentimientos, ideas, incluso revanchas. […]
E: Siempre tienes la "L" en tu curriculum, y está visibilidad ha marcado tu obra.
IF: Me ha condicionado para bien y para mal, la etiqueta. Para bien en el sentido de que yo me siento muy orgullosa de ello y de que tengo un grupo de seguidoras que se sienten muy orgullosas de tener una escritora que hable de ellas.[…] Para mal me ha perjudicado en que la etiqueta es única. ¿Hago literatura lesbica? Sí ¿Hago literatura humorística? Sí. Pero es como si no existiera en la literatura humorística. En todos los listados de escritoras lesbicas aparezco, pero me ha costado mucho reivindicarme también como escritora de humor. Y entonces lo que pasa es que la prensa generalista y el mundo editorial generalista no lo considera: "Bueno, ésta escribe cosas de lesbianas". Del último libro no ha habido ni una sola reseña de la prensa generalista. Todas las reseñas han salido de la prensa LGBT. Y es un premio Terenci Moix. Y entonces piensas: "Si con esto no salimos fuera..." Es un poco triste.
[…] Para mi es antes uno que otro. Yo soy escritora humorística. Y si alguien me pregunta le digo: Escribo literatura de humor. ¿Con una temática? Sí, la temática de mi mundo, porque es lo que yo vivo, es mi entorno. Me parece que Isaac Asimov solamente ha escrito sobre un tema, pero nadie le dice: "Es que usted solo escribe sobre este tema". Es un escritor de ciencia ficción, pero nadie se lo dice. Y en cambio a nadie se le ocurre decir que es un escritor que está enmarcado, que no sale de una temática. No. Pasa con la temática homosexual y muy especialmente con la literatura lesbica. Para mi es el gran tabú a romper.
[…] [El almanaque de las mujeres] es una joya de libro. ¿Qué pasa con este libro? Que apenas se han vendido 200 ejemplares. Es una lástima. En cambio, "El bosque de la noche" sí es un libro muy reconocido de la Djuna. Todo lo que es tragedia lésbica se vende mucho más. ¿Qué pasa aquí?
E: Nos gusta llorar. (Risas)
IF: Tengo mis teorías.
E: Cuéntalas.
IF: Yo creo que nada es gratuito. Resumiéndolo: Las lesbianas no existimos. Desde Safo hasta Martina Navratilova, ¿a cuántas conocemos? (Risas) Las que estamos dentro, algunas más; pero el gran público, la gente de la calle, no. ¿Por qué? Porque el lesbianismo ha existido toda la vida pero se ha tapado. Por una larga historia... Bueno, mujeres que se metían a conventos porque era la única posibilidad de acceder a la cultura y probablemente también de huir del matrimonio, que eran las únicas posibilidades... Va pasando la vida hasta que aparece un primer libro que habla abiertamente de "yo soy lesbiana y a mi me gusta una mujer", que es de Radclyffe Hall, "El pozo de la soledad", que dices: "Para ser el primero..." (Risas) Un drama. Salimos de un pozo, estamos solas... Yo creo que el poder patriarcal nos ha hecho creer, primero, que no existíamos. Después, que existíamos como un error de la naturaleza. Y después, nos ha cortado el sentido del humor.
[…] Hay un paralelismo entre la autoaceptación y la madurez y el sentido del humor, y sobretodo, el autosentido del humor. Entonces, primero se nos ha hecho creer que no existíamos. Cuando esto no se ha podido aguantar más, se nos dice: "Bueno, de acuerdo, existís pero vuestra relación está destinada al fracaso": "El pozo de la soledad", "El bosque de la noche", "Escrito en el cuerpo", "La calumnia"... todo para cortarte las venas. La literatura lésbica se tiene que leer con un paquete de kleenex al lado. Y además se nos ha reprimido esta faceta humorística porque es una señal de madurez. Aceptar tu propia condición y reírte de ella. Esta es mi teoría. […] Es mi forma de sobreviviencia […] la forma de sobrevivir en un mundo cada vez más complicado. Estamos en una bajada de aquellas de cambio de era. La era contemporánea está acabando, ahora empezará la cibernética. Es un periodo muy largo y hay bajadas muy fuertes que después evidentemente remontarán. Nosotros estamos en aquel fondo. Si encima no sabes darle la vuelta, ver el vaso medio lleno y ponerle sentido del humor, es muy difícil sobrevivir. Y más para las lesbianas que hemos vivido primero esta no existencia, y después, esta existencia dramática. Esto se tenía que romper. Pero no soy la única. Ya hay toda una corriente de lesbianismo humorístico en el mundo del cómic. Están "Unas bollo de cuidado" de Alison Bechdel, "Las salidas de emergencia" en el escrito gráfico, Carme Pollina que es una alumna mía que escribe cuento humorístico, el humor sutilísimo de Jeanette Winterston, Sara Waters que hace esta novela histórica que ya no es trágica. Hay muchas cosas. Yo creo que sí hay una corriente muy interesante. Hay también teatro humorístico, muy poco conocido... Mariel Maciá que ha hecho cosas muy interesantes, Cristina Castillo... Al margen de que nos gusten más o menos, pero sí hay esta corriente muy interesante.











