Un par de horas transcurrieron desde la puesta de sol. Si no fuera por la caída de la noche, el paso del tiempo hubiera seguido siendo una ilusión a la que Jiyong no le presta atención — simplemente porque no quiere hacerlo. Tomar consciencia de los minutos, las horas, los días que avanzan es un constante recordatorio de que su partida es inminente, y por lo tanto, sus momentos junto a Ryu llegarán a un final. Se trata de un pensamiento que lo aflige más de lo que lo demuestra, y decide ignorarlo con el fin de disfrutar al máximo de la compañía de su mejor amigo.
Incluso aunque solo se mantuvieran en silencio, uno al lado del otro, sintiéndose seguros con la presencia contraria mientras intentan ordenar las pertenencias que Jiyong llevará con él en su viaje. El rubio tararea a ratos la canción que escuchan desde el tocadiscos a medida que organiza unas cuantas prendas, hasta que una de ellas llama de inmediato su atención. — ¡Ryu! Mira esto, es el hoodie que perdiste hace un par de semanas. — Rápidamente lo alza para enseñárselo, aunque con la misma velocidad lo aleja de su alcance. — Pero con el tiempo que ha pasado aquí, creo que ya es mío, ¿no? — Sin siquiera esperar respuesta, Jiyong procede a probárselo por sobre su camiseta de manga corta. — Ah, sabía que me quedaría grande… Pero es muy cómodo, ya perdiste, Jaehyun. — Agrega, riendo un poco. — Si lo quieres de vuelta tendrás que quitármelo tu mismo.